El soldado que regresó a tiempo para salvar a su abuela de una traición despiadada
Anteriormente: Cuando Maddox regresó de su misión militar, jamás imaginó encontrar a su propia prima arrastrando a su abuela fuera de su silla de ruedas para quedarse con la herencia familiar.
La sombra de la traición
La llegada de la policía y de la ambulancia puso fin momentáneamente al caos en la finca. Celia fue esposada y arrastrada hacia el vehículo policial, gritando insultos y amenazas que se perdían en el viento. Maddox, ignorando las provocaciones de su prima, se concentró por completo en consolar a su abuela. La sostuvo entre sus brazos, susurrándole palabras de aliento mientras los paramédicos la estabilizaban. El traslado al hospital de Oviedo fue un tormento de sirenas y angustia.
Una vez en el centro médico, los doctores confirmaron que Elisa presentaba una fractura de cadera y tres costillas rotas. El daño físico era grave, pero el dolor emocional que reflejaban sus ojos apagados era aún más devastador. Maddox no se apartó de su lado, sosteniendo su mano arrugada con una mezcla de ternura y rabia contenida. Fue en ese momento de tensa calma cuando entró en la habitación don Julián, el abogado de confianza de la familia desde hacía décadas.

El rostro del anciano abogado estaba pálido y sus manos temblaban al sostener una carpeta de cuero.
Maddox, me alegra que hayas vuelto, pero lo que tengo que decirte es de una gravedad extrema. Celia no actuaba sola. Ella es solo un peón de alguien mucho más poderoso y cercano a vosotros.
Maddox frunció el ceño, sintiendo un frío presentimiento. Don Julián abrió la carpeta y le mostró varios documentos financieros. Se habían realizado transferencias millonarias desde las cuentas de Elisa hacia una sociedad pantalla en Suiza. Al pie de las autorizaciones falsificadas figuraba una firma que Maddox reconoció de inmediato.
No puede ser... Es la firma de mi hermano Hugo.
susurró Maddox, sintiendo que el suelo se abría bajo sus pies. Hugo, su hermano mayor, a quien la familia creía trabajando en el extranjero y con quien apenas tenían contacto, era el cerebro detrás del desfalco. Pero la pesadilla no terminaba ahí. Don Julián le advirtió que Hugo acababa de llegar a la ciudad y se dirigía al hospital con un notario corrupto para obligar a la abuela, bajo los efectos de los analgésicos, a firmar un nuevo testamento que le otorgaría el control absoluto de todo el patrimonio familiar.
”Don Julián le advirtió que Hugo acababa de llegar a la ciudad y se dirigía al hospital con un notario corrupto para obligar a la abuela,…