El tatuaje del lobo que unió el destino de un hombre y una niña indefensa
Anteriormente: Una niña asustada se acerca a un desconocido en un café de carretera. Al ver el lobo tatuado en su mano, pronuncia un nombre que cambia la vida del hombre para siempre.
Una huida desesperada
El hombre del traje gris se giró desde la barra, sosteniendo un vaso de cartón. Al notar la ausencia de la niña, su mirada se endureció. No tardó en localizarlos en el rincón del bar. Caminó hacia ellos con paso lento pero decidido, deslizando su mano derecha hacia el interior de su americana, donde se adivinaba la silueta de un arma de fuego.
—Mara, ven aquí ahora mismo. No molestes al señor —dijo con una voz gélida que helaba la sangre.
La pequeña se aferró con fuerza a la chaqueta de Óscar, escondiéndose detrás de su robusta espalda. Óscar se puso de pie lentamente, utilizando su imponente físico para bloquear por completo el camino del agresor.

—La niña se queda conmigo —declaró Óscar con una calma que descolocó al hombre.
—No sabes con quién te estás metiendo, camionero —amenazó el sujeto del traje, mostrando la empuñadura de su pistola—. Esta niña pertenece a personas que no perdonan. Apártate si quieres seguir respirando.
Óscar no dudó. En un movimiento rápido y preciso, fruto de años de entrenamiento militar, bloqueó la mano armada del agresor, torciéndole la muñeca hasta obligarlo a soltar el arma, que cayó al suelo con un golpe seco. Antes de que el hombre pudiera reaccionar, Óscar lo empujó contra una de las mesas y tomó a Mara de la mano.
—¡Corre! —le gritó.
Salieron al exterior bajo la intensa lluvia. El frío de la noche les golpeó el rostro mientras corrían hacia la cabina del enorme camión de Óscar. Subieron justo a tiempo para ver cómo el hombre del traje salía del bar, comunicándose furioso por un walkie-talkie.
Óscar arrancó el motor y el vehículo rugió, alejándose a toda velocidad por la carretera oscura. Mientras conducía con la adrenalina a mil por hora, miró por el retrovisor a la pequeña, que intentaba entrar en calor.
—¿Dónde está tu madre, Mara? ¿Qué le ha pasado a Sara? —preguntó con urgencia.
—Unos hombres malos entraron en nuestra casa esta tarde —sollozó la niña—. Mamá me hizo escapar por la ventana de atrás. Me dio su colgante y me dijo que corriera hacia la carretera, que buscara al hombre del lobo. Dijo que tú nos salvarías.
”Me dio su colgante y me dijo que corriera hacia la carretera, que buscara al hombre del lobo. Dijo que tú nos salvarías.