Encontré a mi hija de rodillas limpiando la mansión de mi cruel prometida
Anteriormente: Alejandro creía que su pequeña hija estaba en un prestigioso internado, pero un regreso inesperado a su mansión reveló una verdad desgarradora que lo cambió todo para siempre.
La copa de vino de Valeria estuvo a punto de resbalar de sus dedos perfectamente manicurados. El tono autoritario de Alejandro no dejaba espacio para dudas: el compromiso estaba roto y su vida de lujos corría un peligro inminente. Sin embargo, la mujer intentó recuperar la compostura rápidamente, esbozando una mentira desesperada para justificar la atrocidad que acababa de ser descubierta.
La caída de las máscaras
—Alejandro, mi amor, por favor, déjame explicarte —comenzó Valeria, dando un paso hacia él con falsa sumisión—. El internado tuvo un problema administrativo de última hora. Lucía regresó ayer y solo quería ayudar con los quehaceres de la casa. Es una niña muy activa, tú lo sabes.

Alejandro caminó hacia su hija, ignorando por completo a su prometida. Se arrodilló sobre el mármol, apartó la esponja de las manos de la pequeña y la tomó en brazos. Lucía temblaba como una hoja en otoño, aferrándose al traje de su padre mientras las lágrimas finalmente resbalaban por sus mejillas. Al examinarla de cerca, Alejandro notó que la niña estaba notablemente delgada y que sus ropas olían a humedad.
—¿Dónde has estado durmiendo, mi vida? —le preguntó Alejandro con voz rota por el dolor.
—En el sótano, papá... Valeria me dijo que si te decía algo, te irías para siempre —susurró la pequeña con un hilo de voz.
Aquella revelación destruyó cualquier rastro de piedad en el corazón del empresario. Miró a Valeria con una furia tan intensa que la mujer retrocedió hasta chocar contra una de las columnas blancas del vestíbulo. En ese momento, el teléfono de Alejandro vibró con una llamada de vuelta de su jefe de seguridad, revelando que Valeria no solo había falsificado los documentos del internado, sino que había estado desviando miles de euros de las cuentas de la empresa para pagar deudas de juego de su hermano.
”En ese momento, el teléfono de Alejandro vibró con una llamada de vuelta de su jefe de seguridad, revelando que Valeria no solo había fal…