Mi esposo intentó silenciarme en mi hospital, pero un soldado cambió mi destino
Anteriormente: Elena, una dedicada doctora, descubre un oscuro secreto farmacéutico de su esposo. Cuando él intenta silenciarla violentamente en el hospital, un sargento del ejército y su perro irrumpen para cambiarlo todo.
La respiración de Elena era agitada mientras se aferraba al brazo del sargento Diego. La presencia de aquel militar y su perro de combate le habían devuelto la vida, pero el peligro estaba lejos de terminar. Alberto se incorporó lentamente, limpiándose un hilo de sangre de la comisura de los labios con el puño de su camisa. Su mirada ya no era de sorpresa, sino de una fría y calculadora maldad. Sacó un radiotransmisor de su bolsillo y pronunció una sola palabra clave.
La red se cierra sobre ellos
En cuestión de instantes, tres hombres corpulentos vestidos con trajes oscuros y equipados con auriculares aparecieron por ambos extremos del pasillo. Eran los miembros de la seguridad privada de Alberto, hombres contratados para proteger sus secretos a cualquier precio. Bloquearon las salidas de emergencia y colocaron sus manos sobre las fundas de sus armas ocultas debajo de las chaquetas.

«Entrégame esa carpeta, Elena, o tu salvador no saldrá de este hospital con vida. No tienes idea de con quién te has metido, soldado.»
Siseó Alberto con desprecio, creyéndose nuevamente el dueño de la situación. La tensión en el aire se volvió casi sólida. Diego, sin embargo, permaneció inmutable. Con una calma profesional que asombró a Elena, el sargento deslizó su mano hacia el hombro de su chaleco táctico. Presionó un pequeño botón negro que activó una luz parpadeante de color rojo.
Diego no solo era un soldado de paso; formaba parte de una unidad de inteligencia militar que ya estaba investigando las conexiones de la empresa de Alberto con redes de contrabando internacional. El sargento reveló que llevaba una cámara corporal transmitiendo en tiempo real a la central de la Policía Nacional. Además, las pruebas que Elena sostía en sus manos ya habían sido escaneadas y enviadas de forma segura a un servidor en la nube durante el rescate.
”Además, las pruebas que Elena sostía en sus manos ya habían sido escaneadas y enviadas de forma segura a un servidor en la nube durante e…