Traición · Historia

La guardiana del patio que arriesgó su libertad por salvar a una anciana traicionada

La guardiana del patio que arriesgó su libertad por salvar a una anciana traicionada — Parte 2
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Anteriormente: En el hostil patio de la prisión, una joven tatuada decide proteger a una anciana indefensa de un ataque planeado, desenterrando una conspiración familiar oculta tras las rejas.

La propuesta del diablo

El incidente del patio no tardó en tener repercusiones, pero no de la manera que Sara esperaba. Esa misma noche, el sonido metálico de los cerrojos despertó a la joven. Un funcionario de prisiones con el rostro impasible la obligó a salir de su celda sin dar explicaciones. En lugar de llevarla a la oficina de la directora, la guio por pasillos subterráneos y húmedos hasta un despacho auxiliar en desuso.

Al entrar, Sara se encontró con una escena surrealista. Sentado tras una mesa de metal estaba Julián, el yerno de Margarita. Vestía un traje impecable que contrastaba con la miseria del lugar, y sobre la mesa reposaba un maletín de cuero abierto, revelando fajos ordenados de billetes de cien euros.

La guardiana del patio que arriesgó su libertad por salvar a una anciana traicionada
—Tienes talento, Sara. Pero estás defendiendo la causa equivocada —dijo Julián, con una voz cargada de condescendencia—. Margarita no va a salir de aquí. Si dejas que la naturaleza siga su curso en el patio, este dinero será tuyo. Y te garantizo que tu condena se reducirá a la mitad.

Sara sintió una náusea profunda. Sabía perfectamente que Julián había falsificado las pruebas de un desfalco para encerrar a su suegra y quedarse con su inmensa fortuna. Ahora, al ver que la anciana resistía, quería acelerar el proceso utilizando a las reclusas más violentas.

—¿Y si me niego? —preguntó Sara, manteniendo la mirada firme a pesar de que el corazón le latía con fuerza.

La sonrisa de Julián se desvaneció, revelando una frialdad reptiliana.

—Si te niegas, mañana mismo los guardias encontrarán sustancias prohibidas en tu celda. Tu condena se duplicará y te aseguro que el patio se volverá un lugar sumamente hostil para ti. Nadie te salvará de Begoña cuando yo dé la orden.

El chantaje era perfecto. Sara se encontraba ante una encrucijada mortal: salvar su propio futuro o vender la vida de la única persona que le había mostrado un ápice de bondad en aquel infierno.

Sara se encontraba ante una encrucijada mortal: salvar su propio futuro o vender la vida de la única persona que le había mostrado un ápi…