Secretos de familia · Historia

El hacha que rompió el ataúd de mi hermana reveló un secreto familiar

El hacha que rompió el ataúd de mi hermana reveló un secreto familiar — Parte 2
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Anteriormente: Marina escapó de prisión para detener el funeral de su hermana gemela. Nadie le creía, pero cuando el hacha golpeó la madera, un sonido desde el interior cambió todo.

El despertar de entre los muertos

El sonido de los golpes desde el interior del ataúd se repitió, esta vez con mayor urgencia. La incredulidad se transformó en un caos absoluto dentro de la capilla. Los invitados comenzaron a gritar, algunos retrocediendo hacia la salida, mientras otros observaban paralizados. Los dos oficiales de policía que habían entrado para detener a Marina se quedaron inmóviles, con las manos en sus fundas, sin saber cómo actuar ante lo que parecía un milagro de pesadilla.

Marina no esperó a que nadie reaccionara. Usando la parte trasera del hacha como palanca, forzó la madera astillada de la tapa. Andrés intentó abalanzarse sobre ella para detenerla, gritando histérico que todo era una profanación, pero uno de los oficiales lo sujetó por el hombro, intrigado por el evidente sonido que provenía del cofre.

El hacha que rompió el ataúd de mi hermana reveló un secreto familiar

Con un último esfuerzo, Marina logró levantar la tapa por completo. El cuerpo de Elena yacía allí, vestida con un traje de seda azul. Sus ojos estaban semiabiertos, desenfocados por el efecto de un potente sedante, y sus dedos arañaban desesperadamente el forro de satén blanco del ataúd. Estaba viva, pero apenas podía respirar debido a la falta de oxígeno.

¡Elena! ¡Oh Dios mío, estás viva!

Marina soltó el hacha y ayudó a su hermana a incorporarse. Elena tosió débilmente, aferrándose al brazo de Marina con las pocas fuerzas que le quedaban. La tía Patricia dio un paso atrás, con el rostro completamente pálido, murmurando incoherencias mientras buscaba una salida de escape.

Andrés, dándose cuenta de que su plan se desmoronaba, intentó cambiar de estrategia rápidamente. Se acercó con paso rápido, fingiendo una repentina preocupación médica.

¡Esto es un milagro médico! ¡Rápido, llamen a una ambulancia! Elena ha sufrido un ataque cataléptico, debemos llevarla a un hospital privado de inmediato. ¡Yo mismo me encargaré de todo!

Pero Marina se interpuso entre su hermano y Elena, con una mirada de absoluto desprecio.

No vas a tocarla, Andrés. Ella me escribió desde la celda. Sé que la envenenaron para quedarse con su parte de la herencia, tal como hicieron conmigo para enviarme a prisión. Y los oficiales aquí presentes van a escuchar toda la verdad.

Y los oficiales aquí presentes van a escuchar toda la verdad.