Secretos de familia · Historia

Interrumpió la fiesta de un millonario para exigir la verdad sobre su hermana perdida

Interrumpió la fiesta de un millonario para exigir la verdad sobre su hermana perdida — Parte 2
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Anteriormente: Óscar irrumpió en la gala benéfica de Nicolás con una foto de bebé y una verdad devastadora. Frente a la alta sociedad de Madrid, un secreto familiar de dieciocho años está a punto de estallar.

El precio de una traición

La revelación de Óscar desató el caos en la elegante recepción. Sonia, sintiendo las miradas acusadoras de los invitados de la alta sociedad madrileña, intentó desesperadamente recuperar el control de la situación.

—¡Esto es una farsa absurda! ¡Seguridad, saquen a estos impostores de mi vista inmediatamente! —bramó Sonia, con la voz quebrada por una furia fría.

Sin embargo, Nicolás levantó una mano, deteniendo a los guardias que ya se aproximaban. Su rostro, habitualmente imperturbable, era una máscara de dolor y desconcierto. Miró fijamente a Beatriz, a quien reconoció de inmediato como la enfermera que había asistido el parto de su difunta primera esposa dieciocho años atrás.

Interrumpió la fiesta de un millonario para exigir la verdad sobre su hermana perdida
—Habla, Beatriz. Te lo exijo. ¿Qué pasó realmente aquella noche en la clínica? —preguntó Nicolás con un hilo de voz que helaba la sangre.

Beatriz, rota por la culpa que había cargado durante casi dos décadas, se derrumbó en lágrimas frente a todos.

—Ella me obligó, Nicolás —confesó Beatriz, señalando a Sonia—. Tu primera esposa dio a luz a mellizos, un niño y una niña. Sonia, que ya estaba obsesionada contigo, me pagó una fortuna para que hiciera desaparecer al varón y le dijera a todos que la niña había nacido muerta. Me amenazó con destruir a mi familia si no lo hacía. Yo no pude abandonar a Óscar... lo crié como a mi propio hijo, pero nunca supe qué hizo ella con la niña.

Un murmullo de horror recorrió el salón. Nicolás se giró lentamente hacia Sonia, con los puños cerrados y los ojos inyectados en sangre. La traición de la mujer con la que compartía su vida era total.

—¿Dónde está mi hija, Sonia? ¿Qué hiciste con ella? —rugió Nicolás, agarrándola de las muñecas.

Sonia, viéndose completamente acorralada, dejó escapar una risa cínica. Ya no quedaba rastro de la dama elegante; solo una mujer ambiciosa dispuesta a todo por conservar su estatus.

—Si quieres volver a ver a tu preciosa hija con vida, Nicolás, vas a tener que firmar el traspaso de todas tus acciones a mi nombre. De lo contrario, nunca sabrás dónde está —amenazó Sonia con desprecio.

De lo contrario, nunca sabrás dónde está —amenazó Sonia con desprecio.