Condenó a una joven y años después terminaron en la misma celda
Anteriormente: Susana era una respetada jueza hasta que una traición la llevó tras las rejas. Allí se encontró cara a cara con Diana, la mujer que ella misma había condenado años atrás.
La sombra de una traición
La tregua duró poco en un lugar donde las paredes tienen ojos y los guardias reciben sobres bajo cuerda. Esa misma noche, el silencio del pabellón B fue interrumpido por el chirrido metálico de los cerrojos. Tres custodios, liderados por el oficial Mendoza, entraron de forma violenta en la celda que compartían Diana y Susana. Mendoza tenía una reputación siniestra; se rumoreaba que respondía directamente a las órdenes del exmarido de Susana, el influyente político que la había incriminado para salvar su propia piel.
—¡Al suelo las dos! ¡Registro de contrabando! —bramó Mendoza con una sonrisa maliciosa, mientras sus subordinados comenzaban a destrozar las pocas pertenencias de las reclusas.

Diana se percató de inmediato de la jugada. Vio cómo uno de los guardias sacaba disimuladamente un paquete envuelto en plástico negro de su propio chaleco táctico, con la clara intención de deslizarlo bajo el jergón de Susana. Eran sustancias prohibidas, lo suficiente como para asegurar que la exjueza pasara el resto de sus días en una prisión de máxima seguridad, silenciándola para siempre.
—¡No te atrevas a poner eso ahí! —gritó Diana, interponiéndose físicamente entre el guardia y la litera.
El guardia alzó su porra reglamentaria con furia, pero Diana no se amedrentó. En un movimiento desesperado, le arrebató el paquete de las manos, exponiéndose a una acusación directa de agresión a la autoridad. Susana contemplaba la escena horrorizada, consciente de que Diana estaba sacrificando su propia libertad condicional por salvarla a ella. La tensión alcanzó su punto de no retorno cuando Mendoza desenfundó su arma de defensa personal, dispuesto a reducir a Diana a golpes.
Fue en ese preciso instante de caos cuando las alarmas del penal comenzaron a sonar con un eco ensordecedor. La puerta principal del sector se abrió de golpe, revelando una figura imprevista que cambiaría el destino de ambas mujeres para siempre.
”La puerta principal del sector se abrió de golpe, revelando una figura imprevista que cambiaría el destino de ambas mujeres para siempre.