Traición · Historia

La bofetada de mi padre en el yate ocultaba un secreto imperdonable sobre mi accidente

La bofetada de mi padre en el yate ocultaba un secreto imperdonable sobre mi accidente — Parte 2
Imagen del vídeo original

Anteriormente: Tras regresar herida de su misión militar, Aitana esperaba el consuelo de su padre en su lujoso yate. En cambio, una cruel agresión desató una red de mentiras familiares de la que no habrá retorno.

Lorenzo yacía en el suelo, gimiendo de dolor mientras se aferraba el pecho con su traje de sastre ahora arrugado. El oficial Néstor se colocó de inmediato frente a la silla de ruedas de Aitana, desenfundando su arma de servicio y apuntando directamente al empresario. Aitana, con la mejilla enrojecida y las lágrimas cayendo por sus ojos, miraba la escena sin poder asimilar la traición de su propio progenitor.

El origen de la conspiración

—¡No vuelva a tocarla! —bramó Néstor, su voz firme resonando en la inmensidad del agua—. Se acabó el juego, Lorenzo. Sé perfectamente por qué lo hiciste. Sé que tú saboteaste el blindado de tu propia hija.

Aitana sintió un frío glacial recorrer su espina dorsal. ¿Su padre? ¿El hombre que la había educado? Néstor, sin bajar la guardia, le explicó a la joven el resultado de su investigación secreta: Aitana había descubierto por error una serie de facturas falsas en la empresa de logística de su padre que lo vinculaban con el contrabando de armas a gran escala. Para evitar que ella hablara, Lorenzo había ordenado a sus contactos militares alterar el sistema de navegación del vehículo blindado para que se desviara hacia una zona de minas activas.

La bofetada de mi padre en el yate ocultaba un secreto imperdonable sobre mi accidente

Lorenzo comenzó a reírse, una risa ronca que se transformó en tos. Se levantó lentamente, escupiendo un hilo de sangre sobre la teca. Con una frialdad espeluznante, hizo una señal con la mano. De la cabina del yate salieron tres hombres armados con fusiles automáticos, apuntando directamente al pecho de Néstor y a la cabeza de Aitana. El oficial, sabiéndose superado y sin cobertura en mitad del mar, se vio obligado a bajar su arma lentamente, mientras Lorenzo se acercaba a ellos con una sonrisa triunfal.

El oficial, sabiéndose superado y sin cobertura en mitad del mar, se vio obligado a bajar su arma lentamente, mientras Lorenzo se acercab…