Secretos de familia · Historia

La marca en mi piel que salvó a una niña de un destino fatal

La marca en mi piel que salvó a una niña de un destino fatal — Parte 2
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Anteriormente: Cuando una pequeña de diez años se acercó a mí en una hamburguesería y señaló el tatuaje de lobo de mi mano, supe que mi pasado oscuro había vuelto para reclamar lo que más amaba.

La huida y la amarga verdad

El nombre de Sara resonó en la cabeza de Martín como un cañonazo. Ella había sido el gran amor de su vida, la mujer que se marchó hacía una década para mantenerlo a salvo de los enemigos que él mismo había cosechado en su pasado oscuro. Antes de que Martín pudiera procesar el impacto, el hombre de la barra se levantó bruscamente y avanzó hacia ellos con la mano derecha oculta en su costado.

—Vaya, parece que la niña ha encontrado un amigo. Ven aquí, Lucía, nos vamos a casa —dijo el desconocido con una sonrisa gélida, revelando el cañón de una pistola bajo su abrigo.

Martín no dudó. Con la velocidad de un felino, volcó la pesada mesa de madera hacia adelante, golpeando las rodillas del agresor. Aprovechando el segundo de distracción, agarró a Lucía de la mano y corrió hacia la salida de emergencia trasera. El estallido de un disparo rompió los cristales detrás de ellos, pero ya estaban fuera, bajo la intensa lluvia castellana. Subieron a toda prisa al viejo todoterreno de Martín, que arrancó con un rugido de neumáticos sobre la grava.

La marca en mi piel que salvó a una niña de un destino fatal

Mientras devoraban la carretera secundaria en dirección a la sierra, Martín intentaba calmar a la pequeña Lucía, cuyo llanto no cesaba.

—Tranquila, ya estás a salvo conmigo. Háblame de tu madre, ¿dónde está Sara? —preguntó Martín con urgencia mientras vigilaba el retrovisor.

La niña se secó las lágrimas con la manga de su peto, tratando de recuperar el aliento.

—Unos hombres malos entraron en nuestra casa en Madrid —sollozó la niña—. Mi madre me obligó a salir por la ventana trasera y me dijo que corriera sin mirar atrás. Me dio este mapa y me habló del tatuaje del lobo. Dijo que tú me protegerías. Se la llevaron, señor... se la llevaron porque querían encontrar un viejo documento que ella escondía.

Martín apretó el volante con tal fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. El documento al que se refería contenía los nombres de la red de corrupción de Héctor, su antiguo jefe. Comprendió que Héctor no solo buscaba venganza, sino silenciar a Sara para siempre. El refugio donde la tendrían retenida solo podía ser uno: la vieja cabaña de caza abandonada en la Sierra de Guadarrama.

El refugio donde la tendrían retenida solo podía ser uno: la vieja cabaña de caza abandonada en la Sierra de Guadarrama.