Secretos de familia · Historia

La marca oculta de mi padre me salvó la vida en esa carretera

La marca oculta de mi padre me salvó la vida en esa carretera — Parte 2
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Anteriormente: Mía huía de un pasado peligroso con solo un tatuaje como herencia. Cuando unos moteros la acorralaron en un bar de carretera, un misterioso hombre reveló el secreto detrás de su marca.

El secreto en la piel

La puerta trasera de la cafetería se cerró de golpe tras ellos, engulléndolos en la fría y oscura noche gallega. La lluvia caía con violencia, empapándolos al instante. Raúl empujó a Mía detrás de unas viejas cajas de madera, mientras desenfundaba un arma corta con una agilidad sorprendente para su imponente tamaño. Mía temblaba incontrolablemente, no solo por el frío, sino por la confusión extrema que la embargaba.

—¿Quién eres tú? ¿Por qué me ayudas? —preguntó Mía, con la voz quebrada por el llanto y la lluvia.

Raúl la miró de reojo, manteniendo la guardia alta hacia la puerta del local. Su rostro, surcado por viejas cicatrices de carretera, mostraba una mezcla de nostalgia y dolor.

La marca oculta de mi padre me salvó la vida en esa carretera
—Tu padre me salvó la vida en esta misma carretera hace quince años —respondió Raúl con voz ronca—. Ese tatuaje que llevas no es un simple dibujo. Es la marca de la Hermandad de la Calavera. Solo los descendientes directos del fundador la llevan. Te juré protección antes de que él muriera, y voy a cumplir mi palabra.

Sin embargo, la tregua duró apenas unos segundos. La puerta de metal se abrió con un estruendo y Otis, flanqueado por tres hombres armados con barras de metal y navajas, irrumpió en el callejón. Sus rostros estaban desfigurados por la codicia y la rabia.

—¡No seas estúpido, Raúl! —gritó Otis, con la voz distorsionada por el viento—. Ese viejo bastardo nos traicionó a todos. Se llevó el botín del último golpe y lo escondió. Ella no es una víctima; ella lleva la clave para encontrar el dinero. ¡Mira bien su tatuaje! Las coordenadas están ocultas en las alas de esa calavera.

Raúl se tensó visiblemente. Lentamente, giró la cabeza hacia Mía, y en sus ojos oscuros apareció una sombra de duda que aterrorizó a la joven más que las amenazas de Otis. La lealtad inquebrantable de aquel gigante de la carretera acababa de tambalearse ante la sospecha de una traición del pasado.

La lealtad inquebrantable de aquel gigante de la carretera acababa de tambalearse ante la sospecha de una traición del pasado.