La noche que mi protector del pasado me salvó de mi propia familia
Anteriormente: Huyendo bajo una tormenta implacable, Tobías pensó que todo estaba perdido. Pero al entrar en aquella cafetería de carretera, el destino lo cruzó con Leo, el único hombre capaz de plantarle cara a su pasado.
Fantasmas del pasado
Acorralado por el pánico, Tobías confesó todo en un susurro apresurado. Le habló de la reciente muerte de su madre, Carmen, y de cómo su tío Julián pretendía arrebatarle las tierras familiares mediante amenazas y violencia física. Aquella misma noche, Julián y sus hombres lo habían acorralado en su propia casa, obligándolo a huir campo a través bajo la tormenta.
Al escuchar el nombre de Carmen, el rostro de Leo se mudó por completo. La taza de café quedó suspendida a medio camino de sus labios y una chispa de rabia contenida brilló en sus ojos. Antes de que pudiera hacer más preguntas, la campana de la entrada volvió a sonar con fuerza. Julián entró en la cafetería, con el abrigo empapado y una sonrisa de suficiencia que helaba la sangre.

—Vaya, Tobías. Sabía que no llegarías muy lejos a pie —dijo Julián, avanzando con paso firme hacia el reservado—. Levántate ahora mismo. Volvemos a casa.
Julián extendió la mano para agarrar al muchacho, pero Leo se interpuso físicamente, levantándose como una muralla de piedra. Su imponente figura hizo que el tío de Tobías se detuviera en seco. Al fijar la vista en el rostro del hombre de la cazadora de cuero, la arrogancia de Julián se desvaneció, siendo sustituida por una palidez mortal.
—¿Leo? No... tú estabas lejos. Te echamos de aquí hace veinte años —tartamudeó Julián, dando un paso atrás.
—Cometisteis un error al pensar que no volvería, Julián —respondió Leo con una calma aterradora—. Carmen ya no está para proteger a su hijo, pero ahora estoy yo aquí. Y si vuelves a tocar a Tobías, la policía sabrá exactamente qué pasó con los fondos que desaparecieron de la cooperativa del pueblo.
El chantaje fue fulminante. Julián apretó los puños, consciente de que estaba acorralado, pero antes de retirarse, lanzó una última advertencia que dejó a Tobías paralizado.
”Julián apretó los puños, consciente de que estaba acorralado, pero antes de retirarse, lanzó una última advertencia que dejó a Tobías par…