La prisionera que desafió a la líder del patio para proteger un secreto familiar
Anteriormente: Sara pensó que podría cumplir su condena en silencio, pero cuando la banda de Roxy puso sus ojos en la nueva reclusa, el pasado oscuro regresó para cobrar su deuda más cara.
La venganza en las sombras
El triunfo en el patio fue efímero. Sara sabía que desafiar a Roxy equivalía a firmar una sentencia de muerte en San Pedro. Esa misma noche, el silencio del pabellón fue interrumpido por el sonido metálico de una llave. Tres guardias comprados por la red de contrabando de Roxy arrastraron a Sara de su celda, amordazándola para evitar que sus gritos alertaran al resto de la galería.
La llevaron a las duchas abandonadas del sótano, un lugar lúgubre donde el agua fría goteaba constantemente, creando una atmósfera de terror. Allí estaba Roxy, sosteniendo una cuchilla improvisada hecha con un trozo de metal afilado. A su lado, Lucía estaba atada a una tubería de agua caliente, llorando en silencio con los ojos desorbitados por el miedo.

—Te creías muy valiente en mi patio, ¿verdad? —siseó Roxy, acercando el metal a la mejilla de Lucía—. Aquí las reglas las pongo yo. Ahora vas a ver lo que les pasa a los que intentan jugar a ser heroínas.
Sara intentó zafarse del agarre de los guardias, pero era inútil. La impotencia la carcomía por dentro. Tenía una última carta que jugar, un secreto tan peligroso que podría costarle la vida a cualquiera que lo supiera. El director de la prisión, Don Alejandro, era el verdadero cerebro detrás del contrabando de drogas en la cárcel, y Sara poseía las pruebas de sus cuentas bancarias en el extranjero, ocultas en un doble fondo de su biblia de celda.
—¡Suéltala, Roxy! —gritó Sara, con la voz rota por la desesperación—. Sé lo de Alejandro. Sé que él te da las órdenes. Si nos pasa algo a mi hermana o a mí, esas pruebas llegarán al Ministerio de Justicia mañana mismo. Tengo un cómplice fuera listo para enviarlas.
Roxy se detuvo en seco, con la cuchilla a milímetros de la piel de Lucía. La mención del director cambió por completo el juego.
”La mención del director cambió por completo el juego.