Segundas oportunidades · Historia

La reclusa que arriesgó su libertad para salvar a una anciana indefensa

La reclusa que arriesgó su libertad para salvar a una anciana indefensa — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Samanta intervino para salvar a Maite de una muerte segura en las duchas de la prisión, no imaginaba que ese acto de valentía desenterraría un oscuro secreto familiar.

Una conspiración entre rejas

El incidente en la cocina no tardó en provocar una respuesta inmediata del cuerpo de seguridad. Tanto Samanta como Helga fueron conducidas a las celdas de aislamiento. Sin embargo, al día siguiente, Samanta fue escoltada de manera inusual hasta el despacho de la directora del penal. Allí, sentada en una silla de madera y temblando visiblemente, se encontraba Maite.

La directora miró a Samanta con gravedad antes de hablar. "Has cometido una falta grave, Samanta, pero la interna Maite insiste en que le salvaste la vida. Quiero escuchar su versión". Tras ordenar al guardia que esperara fuera, les permitió hablar a solas.

La reclusa que arriesgó su libertad para salvar a una anciana indefensa

Maite se aferró a las manos de Samanta con desesperación. Sus ojos reflejaban un miedo profundo que iba más allá de una simple rivalidad carcelaria.

No fue una pelea casual, Samanta. Helga recibió instrucciones claras de acabar conmigo antes de que testifique en el juicio de apelación del próximo mes —reveló Maite con voz temblorosa.

Samanta escuchó con asombro cómo Maite detallaba la traición de su propio hijo, quien la había incriminado en un desfalco millonario para salvar su propia reputación. Matar a Maite dentro de la prisión era la única forma de asegurar que el secreto familiar quedara enterrado para siempre.

Antes de que pudieran asimilar la revelación, la directora regresó apresuradamente al despacho con el rostro demudado. Sostenía un documento oficial que acababa de recibir por fax.

Maite, acaban de ordenar tu traslado inmediato a un centro de máxima seguridad por motivos de protección. El furgón ya está en el patio —anunció la directora.

Sin embargo, Samanta notó algo extraño en la prisa de la orden. Al observar el documento sobre la mesa, vio que carecía del sello digital de la secretaría general. Era un traslado falso, una trampa mortal organizada desde el exterior para interceptar a Maite en la carretera.

Era un traslado falso, una trampa mortal organizada desde el exterior para interceptar a Maite en la carretera.