La reclusa que soportó el infierno tras las rejas para cobrar su dulce venganza
Anteriormente: Ámbar soportaba las humillaciones de Dolores en el patio de la prisión, pero nadie imaginaba el secreto que ocultaba bajo su mirada desafiante ni el plan que cambiaría sus vidas.
El secreto bajo la tierra
Lo que nadie en la prisión de Brieva sospechaba era que Ámbar no estaba allí por un simple error del destino. Detrás de su apariencia frágil se ocultaba una mente brillante y calculadora. Ella había orquestado su propia captura, dejando pistas evidentes para que la policía la enviara precisamente a ese centro penitenciario. Su único objetivo desde el principio era acercarse a Dolores, la mujer que, años atrás, había sido la pieza clave en la ruina y posterior tragedia de su familia.
Esa misma noche, tras curarse las heridas en la intimidad de su celda, Ámbar puso en marcha la segunda fase de su plan. Utilizando un fajo de billetes que había logrado pasar mediante un guardia corrupto, consiguió que le entregaran una nota manuscrita directamente a Dolores. La nota era breve, pero contenía un veneno letal para la paz mental de la líder del patio: "Tu hermano te vendió por cinco millones, y yo tengo los documentos que lo demuestran en mi poder".

Al día siguiente, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Durante la hora de la cena, Dolores no apartaba la mirada de Ámbar, su rostro habitualmente arrogante ahora reflejaba una profunda inquietud. Al finalizar el turno, Dolores acorraló a Ámbar en el pasillo oscuro y húmedo que conducía a las duchas, lejos de las miradas de los guardias.
Apretando sus manos alrededor del cuello de Ámbar, Dolores siseó con desesperación:
¿De qué demonios estás hablando en esa nota? Si estás jugando conmigo, te juro que no saldrás viva de aquí.
Ámbar, a pesar de la presión en su garganta, mantuvo la calma y sonrió con frialdad. Le explicó detalladamente cómo su propio hermano, el hombre por el que ella había asumido toda la culpa del fraude financiero, la había utilizado como chivo expiatorio mientras él disfrutaba de una fortuna en el extranjero. Cada palabra de Ámbar era un golpe directo al orgullo y a la lealtad ciega que Dolores sentía por su familia. La duda comenzó a transformarse en un terror absoluto en los ojos de la agresora.
”La duda comenzó a transformarse en un terror absoluto en los ojos de la agresora.