Venganza · Historia

La reclusa que sufrió el peor abuso en prisión encontró una salvación inesperada

La reclusa que sufrió el peor abuso en prisión encontró una salvación inesperada — Parte 2
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Anteriormente: Salomé pensó que su vida en prisión sería un infierno sin fin bajo el yugo de Isabel. Sin embargo, un violento enfrentamiento en el patio cambió las reglas del juego para siempre.

Una alianza sellada con sangre

El confinamiento en las celdas de aislamiento solo sirvió para aumentar la tensión que se respiraba en el penal. Salomé pasó tres días en la penumbra, curándose las heridas físicas pero con el alma destrozada por el miedo constante. Sabía que Isabel no olvidaría la humillación y que buscaría venganza tarde o temprano. Al cuarto día, un sargento de prisiones la escoltó de regreso al módulo, pero en lugar de llevarla a su celda común, la condujo directamente a una pequeña sala de visitas de alta seguridad. Allí, sentada con una calma imperturbable, la esperaba Miranda.

Salomé se sentó frente a ella, con las manos temblando sobre la mesa de madera. Quería agradecerle la ayuda, pero la mirada de Miranda seguía siendo tan fría como el hielo.

No lo hice por ti, Salomé
susurró Miranda, inclinándose hacia adelante para evitar que los micrófonos captaran su voz.
Lo hice porque compartimos el mismo enemigo. Tu exmarido, Alberto, destruyó la vida de mi hermana pequeña de la misma forma en que te ha destruido a ti. La usó, la culpó de sus fraudes financieros y la dejó morir sola en prisión.

La reclusa que sufrió el peor abuso en prisión encontró una salvación inesperada

La revelación golpeó a Salomé como un golpe físico. Miranda reveló que había provocado su propio arresto para infiltrarse en Soto del Real y encontrar a Salomé. Sabía que Salomé poseía las claves de acceso a las cuentas bancarias ocultas de Alberto en Suiza, la única prueba capaz de hundir su imperio criminal. Sin embargo, la situación era aún más peligrosa de lo que imaginaban.

Isabel no te atacó por casualidad
continuó Miranda con gravedad.
Alberto le está pagando desde fuera para que te silencie antes de que puedas testificar en su contra. Tienes que elegir: o me das las claves para destruirle juntos, o dejas que Isabel termine su trabajo.

Tienes que elegir: o me das las claves para destruirle juntos, o dejas que Isabel termine su trabajo.