Secretos de familia · Historia

La traición del magnate: el día que mi padre intentó silenciarme en alta mar

La traición del magnate: el día que mi padre intentó silenciarme en alta mar — Parte 2
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Anteriormente: Una sargento herida descubre el oscuro secreto de su poderoso padre. Tras un violento encuentro en un yate de lujo, se desata una peligrosa carrera por la verdad.

El contraataque del poder

El arresto de Carlos en el puerto de Palma prometía ser el fin de una pesadilla, pero el poder del dinero en los círculos corruptos era más profundo de lo que Alba y Torres imaginaban. Apenas tres horas después de que el magnate fuera ingresado en los calabozos, una orden judicial directa desde Madrid exigió su inmediata puesta en libertad por supuestos defectos de forma en la detención. Para empeorar las cosas, el oficial Torres fue suspendido de sus funciones de manera fulminante por presunto abuso de autoridad contra una figura pública tan influyente.

Desprotegidos y marcados como objetivos, Alba y Torres se refugiaron junto a la madre de la joven en una apartada casa de campo en la sierra de Tramuntana. Sabían que Carlos no se detendría. Él necesitaba recuperar el disco duro que Alba había extraído de las oficinas de la naviera antes del atentado que casi le cuesta la vida en acto de servicio. Al caer la noche, el peor de los temores de Alba se hizo realidad: la electricidad de la casa se cortó repentinamente, sumiendo el lugar en una oscuridad absoluta.

La traición del magnate: el día que mi padre intentó silenciarme en alta mar
«Están aquí», susurró Torres, asomándose con cautela por la ventana de la planta baja. Tres siluetas armadas se movían sigilosamente entre los olivos del jardín, rodeando el perímetro.

Un mensaje de texto llegó al teléfono de Alba desde un número oculto: tenían cinco minutos para entregar las pruebas o la casa ardería con ellos dentro. El pánico se apoderó de la madre de Alba, pero la joven soldado, a pesar de sus limitaciones físicas, se negó a rendirse. Recordó que el disco duro contenía las coordenadas exactas de las entregas de armas ilegales. Si lo entregaban, serían eliminados de todos modos para no dejar cabos sueltos. La puerta principal comenzó a astillarse bajo la fuerza de un ariete, y Torres se preparó para el combate final.

La puerta principal comenzó a astillarse bajo la fuerza de un ariete, y Torres se preparó para el combate final.