La traición que destruyó mi familia y el plan secreto para recuperarlo todo
Anteriormente: Lucía pensó que lo había perdido todo cuando su exmarido le arrebató el negocio familiar. Sin embargo, una alianza inesperada en una cafetería de carretera cambiará el juego para siempre.
La tormenta desatada
El rugido de los motores de las pesadas motocicletas rompió el silencio de la noche mientras la banda de Martín se dirigía hacia el restaurante de Diego, el exmarido de Lucía. Diego había construido su imperio robándole el negocio al difunto padre de Lucía mediante engaños y un notario corrupto. Ahora, creyendo que estaba a salvo tras sus muros de dinero, no esperaba que el pasado regresara con tanta furia.
Los moteros bloquearon por completo las entradas del lujoso local de Diego, creando un muro impenetrable de cuero, metal y ruido ensordecedor que ahuyentó a los clientes en cuestión de minutos. Mientras Diego salía histérico por la puerta principal para enfrentarse a Martín, Lucía aprovechó la distracción perfecta. Se deslizó por la puerta de servicio de la cocina, cuyo código de acceso aún recordaba de memoria.

Con el corazón latiendo desbocado contra sus costillas, Lucía subió las escaleras hacia el despacho presidencial de Diego. Sabía que allí, detrás del cuadro que su padre tanto amaba, se encontraba la caja fuerte donde Diego guardaba las escrituras originales y la prueba del fraude legal. Con manos temblorosas pero decididas, introdujo la fecha de nacimiento de su padre como combinación. La puerta de acero cedió con un chasquido.
Sin embargo, la victoria que Lucía sentía al alcance de sus dedos se desvaneció en un instante. Justo cuando guardaba los documentos falsificados y una misteriosa carpeta azul en su mochila, la puerta del despacho se abrió de golpe. Diego entró, con el rostro descompuesto por la ira y los ojos inyectados en sangre, flanqueado por dos robustos guardias de seguridad privada.
—¿Pensabas que podías robarme en mi propia casa, Lucía? —siseó Diego, mostrando una sonrisa cruel—. Esos papeles no te servirán de nada si terminas en prisión por allanamiento de morada. Llama a la policía ahora mismo.
Lucía dio un paso atrás, acorralada contra el ventanal, dándose cuenta de que Diego había planeado esta trampa desde el momento en que vio a los moteros llegar al aparcamiento.
”Llama a la policía ahora mismo.Lucía dio un paso atrás, acorralada contra el ventanal, dándose cuenta de que Diego había planeado esta tr…