Traición · Historia

La traición que me envió a prisión y la pelea que cambió mi destino

La traición que me envió a prisión y la pelea que cambió mi destino — Parte 2
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Anteriormente: Tras ser traicionada por las personas en quienes más confiaba, Sara debe sobrevivir en el infierno de la prisión. Cuando una reclusa intenta acabar con ella, todo cambia.

La verdad en la penumbra

La calma que siguió a la tormenta en el patio fue efímera. Los silbatos de los guardias resonaron y ambas mujeres fueron arrastradas de inmediato a las celdas de aislamiento preventivo. Sara fue arrojada a un cubículo húmedo y oscuro, donde el único sonido era el goteo constante de una tubería. Sabía que la tregua duraría poco; en prisión, humillar a la líder del patio solía pagarse con la vida. Sin embargo, lo que ocurrió a altas horas de la madrugada desafió toda lógica.

El pestillo de metal de su celda giró lentamente. Sara se puso de pie, adoptando una postura de combate, esperando ver a Dolores armada con un pincho carcelario. Pero la mujer que entró lo hizo con las manos abiertas, escoltada por una funcionaria que cerró la puerta tras recibir un fajo de billetes. Dolores no buscaba venganza; en su rostro de facciones duras se reflejaba un cansancio antiguo y una extraña solemnidad. Se sentó en el jergón y extrajo de su uniforme una carta arrugada y un teléfono móvil.

La traición que me envió a prisión y la pelea que cambió mi destino
—Tu hermana Elena me pagó cincuenta mil euros para asegurarme de que no salieras viva de este patio —dijo Dolores con una voz que arrastraba el humo de mil batallas—. Pero cometió un error imperdonable. No sabía quién soy yo en realidad, ni lo que su familia le hizo a la mía en el pasado.

Sara sintió que la celda daba vueltas. Dolores le entregó el teléfono y le mostró una grabación de audio reciente. En ella, la voz de Elena no solo exigía el asesinato de Sara, sino que revelaba que planeaba huir del país con el esposo de Sara y toda la fortuna familiar esa misma semana, dejando tras de sí un rastro de pruebas falsas que incriminarían a un alto cargo del gobierno para asegurar que nadie investigara más. Dolores, cuya propia familia había sido destruida por los negocios fraudulentos del suegro de Sara años atrás, vio en esto la oportunidad perfecta para una justicia poética.

Dolores, cuya propia familia había sido destruida por los negocios fraudulentos del suegro de Sara años atrás, vio en esto la oportunidad…