Traición · Historia

La traición que me llevó a prisión y la inesperada aliada que me salvó

La traición que me llevó a prisión y la inesperada aliada que me salvó — Parte 1
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El patio del infierno

El sol de justicia caía sobre el patio de cemento de la prisión de Cruz del Sur, un páramo de hormigón rodeado por altas vallas de espino que recortaban el cielo azul de Madrid. Para Sofía, cada día en aquel lugar era una batalla por la supervivencia. Ella no pertenecía a ese mundo de violencia y miradas gélidas, pero la traición de su propio hermano la había arrastrado al fango de una condena injusta.

Aquella tarde, Sofía cargaba con un pesado fajo de sábanas blancas destinadas a la lavandería. Sus brazos, delgados y cansados, temblaban bajo el peso del lino húmedo. A su lado, con paso pesado y una sonrisa cargada de veneno, caminaba Belén, una de las reclusas más temidas del módulo, flanqueada por su inseparable sombra, Casilda.

La traición que me llevó a prisión y la inesperada aliada que me salvó
«Mira por dónde vas, niñita de papá, que aquí el suelo está muy duro», murmuró Belén con desprecio.

Antes de que Sofía pudiera reaccionar, la robusta pelirroja estiró la pierna con malicia. El tropiezo fue inevitable. Sofía salió despedida hacia adelante, impactando con violencia contra el áspero hormigón. Las sábanas inmaculadas se desparramaron por el suelo, tiñéndose de gris y de la sangre que brotaba del labio partido de la joven.

Las carcajadas de Belén y Casilda resonaron en el patio, atrayendo las miradas del resto de las presas. Sin embargo, la risa de Casilda se ahogó de repente en su garganta. Sus ojos se abrieron con pánico al ver una sombra alta y decidida que se aproximaba desde atrás. Con la voz quebrada por el miedo, Casilda tiró de la manga de su compañera.

«¡Ya basta, Belén! ¡Déjala!», exclamó Casilda, retrocediendo un paso.

Era Macarena. Con su imponente complexión atlética y su característica coleta oscura ondeando al viento, se plantó frente a la agresora. Sin mediar palabra, Macarena descargó una ráfaga de golpes precisos sobre el rostro de Belén. La fuerza del impacto derribó a la gigante pelirroja sobre el cemento. Macarena se abalanzó sobre ella, asestándole un último golpe definitivo justo cuando las alarmas de la prisión comenzaron a aullar y los guardias irrumpieron en el patio.

Macarena se abalanzó sobre ella, asestándole un último golpe definitivo justo cuando las alarmas de la prisión comenzaron a aullar y los…