Me tendieron una trampa en prisión para silenciarme, pero no sabían quién era yo
Anteriormente: Laura pensó que cumpliría su condena en paz, pero una conspiración entre un guardia corrupto y la reclusa más peligrosa la obligó a revelar su verdadera identidad y defender su vida.
La oscuridad del calabozo de castigo
El precio por defenderse de un oficial corrupto fue el aislamiento inmediato. Laura fue arrastrada por el pasillo subterráneo hasta las celdas de castigo, un calabozo de hormigón donde la luz del día jamás lograba penetrar. El frío de las paredes de piedra calaba hasta los huesos, pero Laura permanecía mentalmente activa, sabiendo que el altercado del patio era solo el preludio de una tormenta mucho mayor.
A altas horas de la madrugada, el pesado cerrojo de la celda crujió. La puerta de hierro se abrió lentamente, revelando la silueta del oficial Rey. Ya no vestía su uniforme oficial de servicio y su rostro mostraba la marca del puñetazo de Laura. En su mano derecha sostenía una porra metálica no reglamentaria, un arma diseñada para infligir dolor sin dejar marcas visibles externas.

—¿Pensabas que eras intocable por saber pelear? —siseó Rey, cerrando la puerta tras de sí—. En este lugar, yo soy la ley y el orden. Nadie te escuchará gritar aquí abajo.
Laura se puso de pie lentamente, manteniendo la calma que tanto desquiciaba al oficial. Ella sabía perfectamente por qué Rey quería silenciarla: poseía pruebas contundentes de la red de contrabando de sustancias que el oficial operaba dentro del penal, utilizando a presas vulnerables como peones.
—No me das miedo, Rey. Tus amenazas ya no tienen poder sobre mí —respondió Laura con voz firme y gélida.
El oficial sonrió con malicia, una expresión sádica que revelaba su absoluta falta de escrúpulos. Dio un paso adelante, levantando la porra metálica, y pronunció las palabras que helaron la sangre de Laura por primera vez en toda la noche:
—Quizás tú no tengas miedo, pero veamos si tu hermana pequeña Sofía opina lo mismo. Mis hombres ya saben dónde vive. O me dices dónde tienes guardados los documentos originales antes del amanecer, o ella sufrirá las consecuencias.
La revelación cayó como un golpe devastador. Laura sintió el peso de una decisión imposible sobre sus hombros. El tiempo corría en su contra en la absoluta oscuridad.
”El tiempo corría en su contra en la absoluta oscuridad.