Traición · Historia

La trampa que me llevó a prisión y la pelea que cambió mi destino para siempre

La trampa que me llevó a prisión y la pelea que cambió mi destino para siempre — Parte 2
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Anteriormente: Una traición familiar envió a Sara a una prisión de alta seguridad, pero cuando su peor enemiga intenta acabar con ella en el patio, un secreto guardado bajo llave sale a la luz.

Una verdad teñida de sangre

Con Begoña derrotada en el suelo de hormigón, el patio contuvo el aliento. Sara se arrodilló lentamente al lado de la imponente mujer herida, agarrándola firmemente del cuello de su camiseta para asegurarse de que no intentara levantarse. El labio de Begoña sangraba y su mirada altiva había sido reemplazada por una mezcla de dolor físico y humillación profunda ante sus compañeras de pabellón.

«Habla ahora mismo si quieres salir caminando de aquí», susurró Sara con una frialdad que asustó incluso a la veterana delincuente. «¿Qué te prometió mi hermana Elena a cambio de mi cabeza?»

Begoña, respirando con dificultad y sosteniéndose las costillas magulladas, soltó una risa amarga antes de hablar. Confesó que Elena la había contactado desde el exterior, ofreciéndole una suma de dinero capaz de resolver su vida una vez que cumpliera su condena. Pero la revelación más devastadora estaba por venir. Begoña confesó que la ambición de Elena no conocía límites y que la condena de Sara era solo el primer paso de un plan mucho más siniestro.

La trampa que me llevó a prisión y la pelea que cambió mi destino para siempre
«Tu hermana no solo quería tu dinero, Sara», confesó Begoña con voz entrecortada. «Ella envenenó a tu padre. Él descubrió que ella estaba robando de la empresa y que te había tendido la trampa. Iba a cambiar el testamento para dejártelo todo a ti, así que ella lo eliminó antes de que pudiera firmarlo.»

Sara sintió que el mundo se derrumbaba a su alrededor. La muerte de su padre, que siempre había creído que fue un trágico fallo cardíaco, era en realidad un asesinato perpetrado por su propia sangre. Begoña añadió que conservaba un teléfono celular oculto con grabaciones de audio donde Elena detallaba el crimen. Sin embargo, antes de que pudiera revelar la ubicación exacta del dispositivo, la alarma de la prisión comenzó a sonar con fuerza. Varios guardias armados, comprados por los cómplices de Elena, avanzaron rápidamente hacia ellas con intenciones letales.

Varios guardias armados, comprados por los cómplices de Elena, avanzaron rápidamente hacia ellas con intenciones letales.