La dulce venganza del chico humillado que expuso el secreto de su acosador
Anteriormente: Sergio soportó las humillaciones de Tristán durante meses en el instituto, pero el día que le tiró un refresco encima delante de todos, decidió que era hora de jugar con sus propias reglas.
El secreto en el aula de informática
Tras el incidente en la cafetería, Sergio se dirigió a los vestuarios para limpiarse. Fue allí donde el destino intervino de una manera que jamás habría imaginado. Olvidada sobre un banco de madera, se encontraba la mochila de Tristán, entreabierta. Al moverla sin querer para dejar sus cosas, un pequeño dispositivo USB plateado cayó al suelo. Tenía grabadas las iniciales del padre de Tristán. Impulsado por una mezcla de rabia y curiosidad, Sergio lo guardó en su bolsillo y se dirigió al aula de informática, que a esa hora estaba desierta.
Al conectar el pendrive, Sergio no encontró apuntes de clase ni videojuegos. En su lugar, se topó con una carpeta encriptada que contenía documentos financieros de la junta escolar. Con sus conocimientos de programación, no tardó más de cinco minutos en descifrar el acceso. Lo que descubrió le heló la sangre en las venas: el padre de Tristán había estado desviando sistemáticamente los fondos de las becas de excelencia para financiar los lujos de su propia familia, incluyendo el costoso coche deportivo que Tristán presumía en el aparcamiento. Lo más grave era que el propio Tristán estaba al tanto del fraude, habiendo falsificado varias firmas de la dirección para encubrir los movimientos de dinero.

La puerta del aula se abrió de golpe, interrumpiendo sus pensamientos. Era Tristán, que entraba con el rostro pálido y los ojos desorbitados por el pánico.
—Apaga eso ahora mismo, muerto de hambre, o te juro que te arrepentirás —amenazó Tristán, avanzando hacia él con los puños cerrados.
—¿Ah, sí? —respondió Sergio, levantándose sin mostrar un ápice de temor—. Estos documentos ya están a salvo en una nube privada. Si me pasa algo a mí o a mi ordenador, toda la prensa local recibirá una copia esta misma tarde. Se acabó tu impunidad, Tristán.
El matón del instituto dio un paso atrás, dándose cuenta de que el tablero de juego había cambiado por completo y que, por primera vez, él no tenía el control.
”Se acabó tu impunidad, Tristán.El matón del instituto dio un paso atrás, dándose cuenta de que el tablero de juego había cambiado por com…