Traición · Historia

La verdad oculta tras el ataque en el hospital que casi me cuesta mi bebé

La verdad oculta tras el ataque en el hospital que casi me cuesta mi bebé — Parte 1
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Una tarde de terror en el hospital

El aroma a desinfectante y el zumbido constante de las luces fluorescentes del hospital siempre me habían transmitido una extraña sensación de frialdad. Sin embargo, aquella tarde, el frío que sentía no provenía de las paredes del hospital clínico de Madrid, sino del miedo más profundo que jamás había experimentado. Me encontraba en la recta final de mi embarazo, luciendo un sencillo vestido lavanda que acariciaba mi abultado vientre, cuando las contracciones comenzaron a intensificarse.

Mientras mi esposo, Alejandro, terminaba de rellenar los documentos de admisión en la recepción, decidí dar unos pasos por el pasillo para aliviar el dolor físico. Fue en ese preciso instante cuando el eco de unos pasos apresurados interrumpió el silencio del ala de maternidad. Al levantar la vista, me encontré con la mirada desquiciada de Clara. Vestía un elegante traje morado, pero su rostro estaba completamente desfigurado por un odio ciego.

La verdad oculta tras el ataque en el hospital que casi me cuesta mi bebé
¡Te lo mereces! ¡Esto es lo que te pasa por meterte en mi vida!

Antes de que pudiera reaccionar o pedir ayuda, Clara se abalanzó sobre mí con una fuerza descomunal. Me empujó con saña, haciéndome caer de rodillas sobre las baldosas pulidas. El pánico se apoderó de mí al instante. Protegí mi vientre con ambos brazos, encogiéndome sobre el suelo mientras sentía que el aire me faltaba.

¡No, por favor! ¡Piensa en el bebé! ¡Déjame en paz!

Mis súplicas desesperadas solo parecieron alimentar su furia. Clara levantó el pie, dispuesta a golpearme directamente en el vientre. Una enfermera vestida con un uniforme verde claro, que salía de una de las habitaciones cercanas, se quedó petrificada ante la brutalidad de la escena, incapaz de reaccionar a tiempo para detener la agresión.

Una enfermera vestida con un uniforme verde claro, que salía de una de las habitaciones cercanas, se quedó petrificada ante la brutalidad…