Me culparon de un delito ajeno y en prisión descubrí quién me traicionó
Anteriormente: Sara ingresó en prisión por un delito que no cometió. Entre rejas, el peligro acechaba en cada esquina, hasta que un violento altercado reveló una verdad oculta.
Un pacto con el enemigo
El empujón de Celia contra la pared de hormigón fue lo suficientemente brusco como para que pareciera una agresión reglamentaria ante las cámaras de seguridad. Sin embargo, mientras la guardia mantenía sus manos firmes sobre los hombros de Sara, su rostro se acercó tanto que su respiración resultaba cálida en medio del frío del patio. Sus palabras, pronunciadas en un susurro urgente, cayeron como una losa de plomo.
—No te muevas si quieres salir viva de aquí. Tu hermana Lucía le pagó una fortuna a Begoña para que te aseine hoy en el patio —le confesó Celia rápidamente.
El pánico se apoderó de Sara. La traición de su hermana llegaba a extremos insospechados; no solo la había encarcelado con pruebas falsas para quedarse con la herencia familiar, sino que ahora buscaba silenciarla para siempre. Pero antes de que Sara pudiera procesar la revelación, Begoña, enfurecida por la interrupción de la guardia, avanzó hacia ellas con un arma de fabricación casera oculta en su mano.

Celia reaccionó con rapidez, interponiéndose entre la agresora y la indefensa reclusa. En el violento forcejeo que siguió, el chaleco de la guardia se desabró parcialmente y un sobre grueso de color marrón cayó al suelo, deslizándose hasta los pies de Sara. Al abrirse por el impacto, varios fardos de billetes de cien euros quedaron a la vista junto a una nota manuscrita. Sara reconoció de inmediato la caligrafía elegante y angulosa de su hermana Lucía.
La verdad se reveló con una claridad de pesadilla. Celia no era una salvadora desinteresada; también había sido comprada por Lucía. La guardia estaba jugando un doble juego peligroso, extorsionando a ambas partes para maximizar su beneficio. Atrapada entre una asesina despiadada y una oficial corrupta, Sara comprendió que estaba completamente sola en aquel nido de víboras.
”Atrapada entre una asesina despiadada y una oficial corrupta, Sara comprendió que estaba completamente sola en aquel nido de víboras.