Mi esposo me abandonó embarazada en la lluvia sin saber quién vendría a defenderme
La lluvia caía con una violencia inusitada sobre el tejado de tejas rojas de la casa familiar a las afueras de Madrid. El agua fría golpeaba el rostro de Elena, mezclándose con sus lágrimas mientras permanecía de rodillas sobre las baldosas empapadas del patio. Su vestido blanco de verano, ahora pesado y translúcido por la tormenta, se adhería a su vientre de ocho meses de embarazo. Con las manos entrelazadas en un gesto de desesperada súplica, miraba hacia el umbral de la puerta, donde el calor del hogar contrastaba cruelmente con la intemperie.
Una traición bajo la tormenta
Allí de pie, resguardado de la lluvia, se encontraba Alejandro. Vestía una camisa de lino blanco y unos pantalones oscuros, luciendo una frialdad que helaba el alma. Detrás de él, entre las sombras del recibidor, asomaba Vanessa, la supuesta mejor amiga de Elena, luciendo un vestido rojo carmín y una sonrisa de triunfo despiadado. La escena era la culminación de meses de mentiras y desprecio.

¡Eres una carga inútil! No quiero volver a ver tu rostro en esta propiedad.
Las palabras de Alejandro sonaron como un trueno. Antes de que Elena pudiera articular palabra para defender al hijo que llevaba en su vientre, Alejandro avanzó un paso y, en un acto de cobardía infinita, lanzó una patada que impactó cerca de su costado. El golpe la envió directamente al suelo de piedra mojada, donde Elena ahogó un grito de dolor y terror por su bebé.
Pero la crueldad de Alejandro fue interrumpida por el rugido de un motor. Un vehículo todoterreno se detuvo en seco frente a la verja. De él descendió Valeria, la hermana mayor de Elena, una sargento del ejército que acababa de regresar de su misión internacional. Al ver a su hermana embarazada en el suelo, la furia de Valeria se desató. Corrió bajo la tempestad y, sin mediar palabra, propinó un soberbio puñetazo en la mandíbula de Alejandro, enviándolo al suelo de espaldas junto a su amante. Valeria se interpuso como un muro infranqueable, lista para proteger a los suyos.
”Valeria se interpuso como un muro infranqueable, lista para proteger a los suyos.