Secretos de familia · Historia

Mi esposo me agredió embarazada por dinero y el protector de mi pasado me salvó

Mi esposo me agredió embarazada por dinero y el protector de mi pasado me salvó — Parte 1
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El asalto en el patio de armas

El sol de la tarde caía plomizo sobre el empedrado de la finca señorial de la familia Alarcón, en el corazón de La Rioja. Lo que alguna vez fue un refugio de paz y prosperidad se había convertido en el escenario de una traición imperdonable. Celia, con un embarazo de seis meses que apenas lograba disimular bajo su elegante vestido largo de color verde azulado, retrocedía con dificultad. Frente a ella, su esposo Martín, impecable en su traje de raya diplomática pero con la mirada desfigurada por la avaricia, avanzaba sin piedad.

A un lado de la escena, Sadie observaba con una mezcla de triunfo y nerviosismo, luciendo un llamativo vestido dorado brillante que destellaba con cada rayo de sol. Martín no estaba dispuesto a negociar el control de los viñedos que pertenecían por derecho a la familia de Celia. Ante la firme negativa de la joven a firmar la cesión de derechos, la rabia del hombre estalló con una violencia inusitada.

Mi esposo me agredió embarazada por dinero y el protector de mi pasado me salvó

Con un empujón seco, Martín arrojó a Celia al suelo. Ella cayó pesadamente sobre las frías piedras, soltando un grito ahogado mientras protegía instintivamente su vientre con los brazos. Lejos de detenerse, Martín se abalanzó sobre ella, sujetándola del cabello con brutalidad para obligarla a mirarlo a los ojos.

—¡Vas a firmar esos papeles, Celia, aunque sea lo último que hagas en esta vida! —bramó Martín, con el rostro enrojecido por la ira.

Sadie, al ver que la situación escalaba a un punto de no retorno, intentó sujetar el brazo de Martín para apartarlo, temerosa de las consecuencias legales. Sin embargo, su débil intervención no fue suficiente para aplacar la furia de su cómplice. Fue entonces cuando un estruendo rompió el tenso ambiente del patio.

Arnold, un hombre de respetable presencia, cabello completamente blanco y un elegante abrigo gris pizarra, cruzó el arco de entrada corriendo con una agilidad sorprendente para su edad. Al ver a Celia sometida en el suelo, la furia se apoderó de él. Sin vacilar, Arnold se lanzó sobre Martín, propinándole un derechazo certero que lo envió directo al suelo, donde quedó gimiendo de dolor. Con una ternura infinita, el anciano levantó a Celia y la estrechó en un abrazo protector.

Con una ternura infinita, el anciano levantó a Celia y la estrechó en un abrazo protector.