Traición · Historia

Mi esposo me atacó en el hospital sin saber quién me estaba protegiendo

Mi esposo me atacó en el hospital sin saber quién me estaba protegiendo — Parte 1
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El olor a desinfectante y la luz fría de los fluorescentes de la clínica de Sevilla solo aumentaban el pánico de Sara. A sus veintidós años, nunca imaginó encontrarse postrada en una cama de hospital, con un doloroso collarín ortopédico sujetando su cuello tras lo que la policía ya investigaba como un intento de asesinato. A su lado, la capitana Martínez, una experimentada oficial de la Policía Nacional de treinta y ocho años, intentaba transmitirle una calma que ella misma apenas sentía.

—No te preocupes, Sara. Aquí estás segura. El agente del GEO está en la puerta y no dejaremos que nadie te toque —le aseguró la capitana con voz suave, retirándose momentáneamente los guantes blancos de tela que formaban parte de su uniforme de gala.

Sin embargo, la promesa de seguridad se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos. Un grito desgarrador de rabia resonó en el pasillo exterior. Marcos, el esposo de Sara y el principal sospechoso de sabotear su coche, había burlado el control de seguridad de la entrada. Con una fuerza nacida de la pura desesperación y la locura, se zafó violentamente del oficial del GEO que intentaba bloquearle el paso en el umbral.

Mi esposo me atacó en el hospital sin saber quién me estaba protegiendo
—¡Argh! —rugió Marcos al irrumpir en la habitación con los ojos desorbitados.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, el hombre se abalanzó sobre la camilla y agarró con violencia el cabello de Sara, tirando de ella con saña. El grito de dolor de la joven fue ahogado por la rápida intervención de la capitana Martínez. Aplicando sus años de entrenamiento en defensa personal, la capitana se interpuso entre ambos, propinando a Marcos una ráfaga de golpes precisos seguidos de una espectacular patada alta en el pecho que lo hizo retroceder tambaleándose. El oficial del GEO, recuperando el control, entró de inmediato para reducir al agresor y arrastrarlo fuera de la habitación mientras Sara sollozaba incontrolablemente en la cama, cubriéndose el rostro con las manos, temblando por el trauma del brutal asalto.

El oficial del GEO, recuperando el control, entró de inmediato para reducir al agresor y arrastrarlo fuera de la habitación mientras Sara…