Traición · Historia

Mi esposo me atacó en una gala sin saber quién era mi protector

Mi esposo me atacó en una gala sin saber quién era mi protector — Parte 2
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Anteriormente: Durante una elegante gala en Madrid, el violento esposo de Lucía la atacó por la espalda. Lo que él no sabía era que el hombre mayor a su lado guardaba un secreto que destruiría su vida para siempre.

La revelación del complot y la trampa mortal

Nicolás se incorporó lentamente, limpiándose un hilo de sangre carmesí que brotaba de su labio partido. A pesar de los golpes, sus ojos brillaban con una malicia triunfal. Se puso de pie, tambaleándose ligeramente, pero con una firmeza que heló la sangre de todos los presentes en el salón. Con voz ronca y desafiante, gritó para que toda la alta sociedad de Madrid escuchara su supuesta victoria legal sobre la mujer que había jurado proteger.

«¿Crees que este viejo acabado puede salvarte, Lucía? Es demasiado tarde. Hace una hora que los psiquiatras que contraté firmaron tu orden de internamiento definitivo. Los camilleros están en la puerta y tu fortuna ya está a salvo en mis cuentas de Suiza. Eres mía, por ley», exclamó Nicolás con arrogancia.

Dos enfermeros de aspecto amenazante entraron por las puertas laterales del salón, avanzando con paso firme hacia Lucía. El pánico paralizó a la joven, que veía cómo su peor pesadilla se materializaba frente a sus ojos. Los invitados se apartaban, temerosos de involucrarse en lo que parecía un procedimiento legal legítimo, aunque moralmente repugnante. Nicolás arrojó sobre la mesa los documentos oficiales, sellados y firmados, que dictaminaban la supuesta demencia de Lucía y le otorgaban a él la tutela legal absoluta de todos sus bienes.

Mi esposo me atacó en una gala sin saber quién era mi protector

Samuel, lejos de amedrentarse, dio un paso al frente para interponerse entre los enfermeros y Lucía. Se ajustó los puños de su esmoquin con una parsimonia aterradora y clavó su mirada de acero en Nicolás. Había una frialdad absoluta en sus gestos, la certeza de un hombre que había previsto cada movimiento de su oponente mucho antes de que este siquiera pensara en jugar sus cartas. En ese instante de máxima tensión, Samuel sacó un teléfono móvil de su bolsillo interior.

En ese instante de máxima tensión, Samuel sacó un teléfono móvil de su bolsillo interior.