Traición · Ficción breve

Mi esposo me encerró en prisión, pero mi mayor enemiga guardaba su secreto

Mi esposo me encerró en prisión, pero mi mayor enemiga guardaba su secreto — Parte 2
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Anteriormente: Mónica fue traicionada por el hombre que amaba y terminó en una prisión de alta seguridad. Sin embargo, un violento enfrentamiento en el patio revelará una verdad oculta que lo cambiará todo.

Una alianza inesperada en la penumbra

La victoria en el patio había cambiado la dinámica de poder, pero Mónica sabía que la calma en prisión era siempre el preludio de una tormenta. Esa misma noche, durante el silencio del recuento, un guardia corrupto la condujo bajo amenazas hacia las duchas comunes, un lugar conocido por ser el escenario de los peores ajustes de cuentas. Mónica entró con los puños cerrados, esperando una emboscada de las aliadas de Carla para vengar la humillación de la tarde.

Sin embargo, en la penumbra de las duchas vacías, solo encontró a Carla. La líder ya no mostraba la arrogancia del patio; su rostro reflejaba una mezcla de rabia y desesperación absoluta. Al ver entrar a Mónica, Carla levantó las manos en señal de tregua y habló con una voz inusualmente baja.

Mi esposo me encerró en prisión, pero mi mayor enemiga guardaba su secreto
Tu esposo es un monstruo, Mónica. Me pagó una fortuna para que te eliminara antes de que terminara la semana, simulando un accidente en las duchas. Pero hoy me enteré de que me ha traicionado a mí también. La cuenta donde debía depositar el dinero para mi familia afuera está completamente vacía. Ese miserable nos está usando a ambas.

Mónica sintió un escalofrío recorrer su columna. Antes de que pudiera responder, Carla sacó un papel arrugado del bolsillo de su uniforme y se lo entregó con brusquedad. Era una copia de un itinerario de vuelo internacional a nombre de Rodrigo y una identificación falsa para la pequeña Sofía, fechada para el próximo sábado por la mañana.

Va a vender todas tus propiedades mañana y se llevará a tu hija fuera de Europa, a un lugar donde la ley no pueda tocarlo. Si no sales de aquí ahora mismo, nunca volverás a ver a tu pequeña y tu vida terminará en esta prisión.

El pánico se apoderó de Mónica, pero la determinación de una madre superó cualquier temor. Carla le propuso un plan desesperado: usar el camión de la lavandería de la mañana siguiente para burlar la seguridad del penal. Mónica debía decidir si confiar en su antigua enemiga o resignarse a perder a su hija para siempre.

Mónica debía decidir si confiar en su antigua enemiga o resignarse a perder a su hija para siempre.