Mi esposo y su amante planearon mi caída, pero el destino los destruyó
Anteriormente: Clara descubrió la traición de su esposo Mateo en pleno set de rodaje. Lo que parecía un trágico accidente en la gran escalera reveló una conspiración que cambiaría sus vidas para siempre.
El despertar y la conspiración en el hospital
Cuando Clara abrió los ojos, la cegadora luz blanca y el pitido constante de los monitores médicos le confirmaron que estaba en una habitación de hospital. Su primer instinto fue llevarse las manos al vientre, que ahora sentía dolorosamente vacío. Un pánico atroz la invadió antes de que una enfermera se acercara rápidamente para calmarla.
—Tranquila, Clara. Tu bebé ha nacido mediante una cesárea de emergencia. Está en la incubadora, es un guerrero y está fuera de peligro— explicó la enfermera con dulzura.
Un suspiro de alivio escapó de los labios de Clara, pero la paz duró poco. La puerta de la habitación se abrió bruscamente y Mateo entró en una silla de ruedas, con una pierna enyesada. Detrás de él venía Irene, con magulladuras visibles en el rostro, acompañada por un hombre de traje oscuro que sostenía un fajo de documentos legales.

Mateo, desprovisto de cualquier rastro de remordimiento, la miró con frialdad. «Firmarás estos papeles, Clara. Cederás la custodia del niño y el control de la productora a mi nombre. Diremos que todo fue un lamentable accidente doméstico debido a tu torpeza. Si cooperas, te permitiremos ver al niño de vez en cuando», amenazó con una sonrisa cínica.
Irene dio un paso adelante, cruzando los brazos sobre su vestido ahora arrugado. «No tienes opción, Clara. Nadie te creerá si dices que te empujamos. Éramos dos contra una en esa escalera», siseó con veneno.
Clara sintió que el mundo se le venía encima una vez más. Estaba débil, sola y rodeada de monstruos que querían arrebatarle a su hijo y su legado. Sin embargo, antes de que pudiera responder, la puerta del hospital volvió a abrirse con fuerza, interrumpiendo la macabra reunión.
”Sin embargo, antes de que pudiera responder, la puerta del hospital volvió a abrirse con fuerza, interrumpiendo la macabra reunión.