Traición · Ficción breve

Mi hermana me salvó de un monstruo tras un juego inocente en el mar

Mi hermana me salvó de un monstruo tras un juego inocente en el mar — Parte 1
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La tormenta bajo el sol de Mallorca

El sol del mediodía brillaba con una intensidad casi cegadora sobre la cubierta del Azimut, un lujoso yate que cortaba las aguas cristalinas del Mediterráneo. Para Inés, aquel viaje era el sueño de toda una vida hecho realidad. Con su vestido largo de color rojo ondeando al viento, se sentía la mujer más afortunada del mundo. A su lado estaba Sergio, su esposo de porte impecable, vestido con un polo blanco y pantalones cortos de color beige que realzaban su bronceado. Todo parecía idílico, una postal perfecta de felicidad y opulencia en las costas españolas.

Inés se apoyó relajadamente sobre la reluciente barandilla de plata, contemplando el horizonte azul. Sergio, mostrando su habitual energía juguetona, se acercó por detrás de ella. Con una sonrisa traviesa, comenzó a tamborilear rápidamente sobre la espalda de Inés con golpes simulados, simulando un divertido masaje rítmico. Inés soltó una carcajada, dejándose llevar por la complicidad del momento. Sin embargo, a pocos metros de distancia, en el sofá exterior de la cubierta, la atmósfera festiva se congeló en un instante.

Mi hermana me salvó de un monstruo tras un juego inocente en el mar

Sara, la hermana de Inés, observaba la escena detrás de sus gafas de sol de estilo retro. Llevaba un llamativo caftán amarillo que contrastaba con el azul del mar, pero su rostro no reflejaba ninguna diversión. Para Sara, aquellos golpes simulados no eran un juego; eran la gota que colmaba un vaso lleno de sospechas, mentiras y secretos oscuros que había estado investigando durante semanas. La ira acumulada estalló en su pecho como un volcán.

Sin previo aviso, Sara se levantó del sofá y cruzó la cubierta como un torbellino. Antes de que Sergio pudiera reaccionar, Sara desató una rápida y cómica descarga de bofetadas directas a su rostro. El sonido seco de los impactos interrumpió el murmullo de las olas. Con un movimiento rápido y felino, Sara lo agarró con fuerza por el cuello del polo blanco. Con un gruñido dramático y lleno de desprecio, un seco "¡Uf!" que resonó en toda la embarcación, empujó a Sergio con todas sus fuerzas hacia atrás.

Sergio perdió el equilibrio por completo. Su cuerpo describió una parábola en el aire antes de caer de espaldas, sumergiéndose con un estruendoso estallido en las profundas y templadas aguas del océano.

Su cuerpo describió una parábola en el aire antes de caer de espaldas, sumergiéndose con un estruendoso estallido en las profundas y temp…