Mi suegra me atacó embarazada, pero el regreso de mi esposo militar cambió todo
Anteriormente: Aitana soportaba en silencio los maltratos de su suegra mientras su esposo estaba en el frente. Cuando la violencia física estalló, una inesperada llegada cambió el destino de su familia para siempre.
La presencia de Cristian en la casa debería haber traído paz, pero la mente de Irene era maquiavélica. Al verse acorralada y expuesta ante su hijo, la mujer mayor decidió jugar su última y más destructiva carta. Con una frialdad que heló la sangre de Aitana, Irene se alisó el chaleco de punto y miró a su hijo con una falsa expresión de lástima paternal.
La semilla de la duda
—¿De verdad crees que estás defendiendo a una esposa fiel, Cristian? —siseó Irene, señalando el vientre de Aitana con desprecio—. Esa mujer se ha estado burlando de ti desde el mismo día en que te marchaste al frente. Ese hijo que espera no lleva tu sangre.

Aitana sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Intentó hablar, pero el nudo en su garganta solo le permitió emitir un gemido ahogado. Cristian, visiblemente afectado por las palabras de su madre, miró a su esposa y luego a Irene, buscando una explicación en medio del caos.
¡Es mentira, Cristian! Te lo juro por mi vida, yo jamás te haría algo así
Logró articular Aitana, estrechando las manos de su esposo. Sin embargo, Irene metió la mano en el bolsillo de su chaleco y extrajo un sobre arrugado, arrojándolo sobre la mesa de madera con un golpe seco. Dentro había un supuesto informe de una clínica privada y varias fotografías impresas en papel de baja calidad donde se veía a Aitana conversando en un parque con un hombre joven.
Cristian soltó lentamente el agarre de Aitana y se acercó a la mesa. Sus manos, acostumbradas a la firmeza de las armas, temblaban visiblemente al abrir el sobre. Las fotos mostraban efectivamente a Aitana junto a su exnovio de la adolescencia, Pablo. Lo que el informe no decía, y lo que Irene había manipulado meticulosamente, era el contexto de ese encuentro. Cristian miró los papeles y luego fijó su mirada en el ojo morado de su esposa. El conflicto interno del soldado era evidente: el amor por su esposa chocaba contra el peso de las supuestas pruebas presentadas por la mujer que le había dado la vida.
”El conflicto interno del soldado era evidente: el amor por su esposa chocaba contra el peso de las supuestas pruebas presentadas por la m…