Mi suegra me atacó embarazada, pero el regreso de mi hermano militar lo cambió todo.
Anteriormente: Descubre la impactante historia de Lorena, una joven embarazada atrapada bajo el control de una suegra despiadada, hasta que un inesperado rescate militar saca a la luz los peores secretos de la familia.
La trampa descubierta
Irene se recompuso rápidamente, acomodándose la blusa floral con una tranquilidad que helaba la sangre. Lejos de amedrentarse ante el uniforme de Agustín, cruzó los brazos y soltó una carcajada cargada de veneno.
—Muy oportuno, soldadito —dijo Irene con desprecio—. Pero tu querida hermana no es la víctima que aparenta ser. Pregúntale de quién es realmente ese hijo que lleva dentro.

Agustín frunció el ceño, mirando a Lorena con una mezcla de confusión y dolor. La joven, aún temblando en el suelo, no lograba articular palabra debido al pánico. Fue entonces cuando Irene sacó un sobre arrugado del cajón de la mesa y lo arrojó con desprecio sobre el mantel.
—Manuel se hizo pruebas de fertilidad en la clínica de la capital hace dos meses. El resultado es definitivo: mi hijo es estéril. Ese bastardo que lleva en el vientre es fruto de su traición.
Lorena sintió que el mundo se detenía. Ella jamás había estado con otro hombre que no fuera su esposo. Agustín, manteniendo la cabeza fría a pesar de la tormenta emocional, tomó el documento y leyó los membretes médicos. Reconoció el nombre de la clínica privada: pertenecía al doctor Alberto, primo hermano de Irene y un hombre de dudosa reputación en la comarca.
—Esto es una mentira, Agustín —susurró Lorena con voz rota—. Yo amo a Manuel, nunca le sería infiel. Tuve que soportar sus dudas porque su madre lo envenenaba todos los días.
Agustín miró fijamente a su suegra, detectando un ligero parpadeo de nerviosismo en los ojos de la mujer. El joven militar sabía perfectamente cómo interrogar a un sospechoso. Sabía que la única forma de desvelar la verdad era confrontar directamente al médico y a Manuel antes de que Irene pudiera alertarlos.
”Sabía que la única forma de desvelar la verdad era confrontar directamente al médico y a Manuel antes de que Irene pudiera alertarlos.