La millonaria que regresó para salvar a la humilde anciana que la alimentó de niña
Anteriormente: Ainhoa pasó de la extrema pobreza al éxito absoluto, pero jamás olvidó la promesa que le hizo a la única mujer que se apiadó de su hambre.
La sombra de la codicia
Antes de que Lidia pudiera reaccionar ante la elegante mujer que acababa de aparecer, un hombre de traje gris y expresión altanera irrumpió con brusquedad. Se trataba de Don Manuel, un inspector corrupto que llevaba meses extorsionando a los pequeños comerciantes de la zona. Acompañado por dos hombres corpulentos, arrojó una carpeta de documentos sobre el mostrador de madera del puesto.
Se acabó el tiempo, Lidia. O pagas los diez mil euros de la supuesta deuda municipal hoy mismo, o procedemos al embargo inmediato de tu carro y todas tus pertenencias. No hay más prórrogas.
Lidia palideció, juntando sus manos temblorosas en un gesto de súplica. Explicó con voz entrecortada que ese negocio era su única fuente de ingresos y que jamás había dejado de pagar sus impuestos. Sin embargo, Don Manuel se limitó a sonreír con desprecio, ordenando a sus hombres que comenzaran a retirar el equipamiento del puesto. La desesperación de la anciana era desgarradora.

Fue en ese instante cuando Ainhoa intervino. Con una frialdad implacable, se colocó frente a los matones, deteniéndolos con una sola mirada de autoridad. Don Manuel, sorprendido por la interrupción, la miró de arriba abajo con sorna, advirtiéndole que no se entrometiera en asuntos oficiales.
Sin perder la postura, Ainhoa extrajo un lujoso bolígrafo y su talonario de cheques personales. Con paso firme, se acercó al inspector y le exigió ver los documentos de la supuesta deuda. Al revisarlos, su mirada se endureció al descubrir un detalle indignante: el sello oficial era falso. Don Manuel no estaba cobrando una deuda legítima; estaba extorsionando a la anciana para obligarla a ceder el codiciado terreno de la plaza a un grupo inmobiliario.
¿Diez mil euros dice que es la deuda? Escribiré un cheque por el doble de esa cantidad ahora mismo, pero antes, quiero que llames a tu jefe en el ayuntamiento. Porque resulta que yo soy la principal accionista del grupo inmobiliario para el que trabajas en secreto.
”Porque resulta que yo soy la principal accionista del grupo inmobiliario para el que trabajas en secreto.