Traición · Historia

Descubrí una misteriosa caja en la chatarrería de mi ex y mi vida cambió para siempre

Descubrí una misteriosa caja en la chatarrería de mi ex y mi vida cambió para siempre — Parte 2
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Anteriormente: Lorena buscaba respuestas sobre la desaparición de su hermana en la vieja chatarrería de su exesposo, pero lo que encontró dentro de una enorme caja de madera superó sus peores pesadillas.

La sombra del captor

Antes de que pudiera liberar el primer nudo, una sombra alargada se proyectó sobre el suelo de tierra y grava. El crujido de unas pisadas firmes me obligó a darme la vuelta de golpe. Allí estaba Manuel. Sostenía una barra de hierro oxidada en la mano derecha y su rostro mostraba una mueca de fría diversión que me heló la sangre.

Vaya, Lorena, parece que tu curiosidad siempre termina por meterte en problemas. Te advertí que no volvieras a pisar mis propiedades tras el divorcio.

Dijo con una voz pausada que ocultaba una violencia latente. Detrás de él, dos de sus matones de confianza tapaban la única salida de aquel callejón sin salida. Estaba completamente atrapada entre la caja de madera y mis peores pesadillas.

Descubrí una misteriosa caja en la chatarrería de mi ex y mi vida cambió para siempre
¡Eres un monstruo, Manuel! ¿Quién está ahí dentro? ¿Es Sara? ¡Dime qué le has hecho a mi hermana!

Grité con la voz rota por el llanto y la rabia, retrocediendo hasta golpear mi espalda contra el cajón de madera. Desde el interior, los golpes se volvieron más frenéticos, acompañados de un quejido ahogado que reconoció mi corazón al instante. Era Sara. Estaba viva, pero atrapada en una tumba de madera por el hombre en quien una vez confié.

Tu hermana descubrió mis negocios con los contrabandistas del puerto y pensó que podría chantajearme. Nadie me chantajea, Lorena. Ni ella, ni tú con tus estúpidas sospechas. Ahora que has decidido unirte a su fiesta, me temo que tendré que solucionar dos problemas de una sola vez.

Manuel avanzó un paso, levantando la barra de hierro con intenciones letales. Sus hombres se acercaron para flanquearme. En ese segundo de desesperación absoluta, miré a mi alrededor y mis dedos encontraron un pesado tubo de metal suelto en el suelo. Sabía que no tenía posibilidades en una pelea física, pero no iba a dejar que nos matara sin luchar.

Sabía que no tenía posibilidades en una pelea física, pero no iba a dejar que nos matara sin luchar.