Mi novio humilló a un vagabundo en nuestra boda, pero yo reconocí su cicatriz
Anteriormente: En el día más feliz de mi vida, mi prometido empujó sin piedad a un anciano de la calle. Al ver la cicatriz en su hombro, mi corazón se detuvo: era el hombre que me salvó de morir quemada.
La escena dejó estupefactos a los asistentes, pero la compasión de Mónica solo avivó la furia de Esteban. Sintiéndose humillado públicamente, el novio se acercó a la pareja y tomó a Mónica del brazo con brusquedad, exigiéndole que se levantara y dejara de hacer el ridículo con un "vagabundo de la calle". Sin embargo, Mónica se soltó de su agarre con determinación y, mirando fijamente a los ojos de Esteban, declaró en voz alta que la boda quedaba cancelada. La furia de Esteban se transformó en una fría malevolencia. Hizo una llamada rápida y, en pocos minutos, dos hombres de aspecto intimidante y traje oscuro aparecieron en la finca, dirigiéndose directamente hacia Gonzalo.
La verdadera identidad de Gonzalo
Esteban sonrió con malicia y le reveló a Mónica que Gonzalo no era simplemente un mendigo desamparado. Según Esteban, el anciano era un prófugo que había estado ocultándose de la justicia durante años tras ser acusado falsamente de negligencia por el incendio que casi le cuesta la vida a Mónica. Esteban, cuya familia era dueña de la constructora que originalmente edificó la defectuosa casa de la infancia de Mónica, había utilizado sus influencias para culpar a Gonzalo y desviar la atención de los fallos de seguridad de su empresa.

Si no te casas conmigo ahora mismo y olvidas a este viejo, me aseguraré de que pase el resto de sus días en una celda de máxima seguridad
amenazó Esteban en un susurro cargado de veneno. Mónica sintió que el mundo se derrumbaba bajo sus pies. El hombre con el que estaba a punto de casarse era el responsable de la desgracia de su héroe, y ahora lo utilizaba como rehén para obligarla a someterse. Gonzalo, temblando pero con la dignidad intacta, miró a Mónica y le pidió que no cediera al chantaje, dispuesto a aceptar cualquier destino con tal de no verla atada a un monstruo.
”Gonzalo, temblando pero con la dignidad intacta, miró a Mónica y le pidió que no cediera al chantaje, dispuesto a aceptar cualquier desti…