Venganza · Ficción breve

El precio de la traición tras las rejas de una prisión implacable

El precio de la traición tras las rejas de una prisión implacable — Parte 2
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Anteriormente: Ámbar pensaba que la prisión era su peor castigo, hasta que descubrió la conspiración que la encerró allí y se vio obligada a luchar por su vida.

La trampa en la penumbra

La victoria en el patio duró poco. Esa misma noche, cuando el silencio del penal solo era interrumpido por el eco lejano de los cerrojos, la oficial Sara apareció frente a la celda de Ámbar. Con brusquedad, le colocó las esposas y la guio a través de pasillos oscuros hasta las oficinas del sótano, un lugar donde los reglamentos carcelarios dejaban de existir.

Al entrar, Ámbar no encontró una celda de castigo, sino a un hombre elegante vestido con un traje de diseño impecable. Era Sergio, el abogado de su hermana Sofía. Sobre la mesa de madera reposaban varios documentos oficiales que requerían una firma.

El precio de la traición tras las rejas de una prisión implacable
«Firma esto, Ámbar, y tu vida aquí será mucho más sencilla», dijo el abogado con una sonrisa de superioridad. «Renuncia a la herencia de tu madre y olvídate de apelar tu condena. Si lo haces, la oficial Sara se asegurará de que tengas privilegios.»

Ámbar comprendió de inmediato la magnitud de la traición. Su hermana y su exprometido no solo la habían incriminado, sino que ahora querían arrebatarle lo último que le pertenecía por derecho, usando a los guardias corruptos para amedrentarla tras las rejas.

La oficial Sara dio un paso al frente, golpeando su porra contra la palma de su mano de manera amenazante. «Si te niegas, te aseguro que no sobrevivirás a la próxima semana en este bloque», susurró con frialdad.

Ámbar sintió el frío del metal de las esposas en sus muñecas, pero en lugar de mostrar miedo, sonrió levemente. Durante sus meses de reclusión, no se había limitado a sufrir; había observado y recopilado pruebas detalladas de la red de sobornos que Sara y la dirección del centro operaban desde el interior, pruebas que ya estaban en manos seguras fuera de la prisión.

Durante sus meses de reclusión, no se había limitado a sufrir; había observado y recopilado pruebas detalladas de la red de sobornos que…