Mi prometido me humilló en el altar sin saber el verdadero poder de mi padre
La imponente catedral metropolitana estaba sumida en un silencio casi místico, interrumpido únicamente por el eco de mis propios pasos sobre el suelo de piedra pulida. Las velas de los candelabros parpadeaban con suavidad, proyectando sombras alargadas sobre los bancos de roble oscuro. A mi alrededor, los vitrales de colores filtraban los últimos rayos de sol de la tarde, creando una atmósfera que parecía sacada de un sueño. Vestida con un impecable traje de encaje blanco, sentía que mi corazón latía a un ritmo desbocado de pura felicidad. Frente a mí, en el altar, se encontraba Mateo.
Él lucía espectacular en su esmoquin negro. Su rostro bronceado y sus facciones afiladas siempre me habían parecido la definición de la perfección. Al acercarme, me ofreció una sonrisa cálida que, en cuestión de segundos, se transformó en una mueca gélida y despiadada. Cuando el sacerdote comenzó la liturgia, Mateo se inclinó lentamente hacia mí. Su aliento rozó mi mejilla, pero sus palabras fueron dagas que atravesaron mi pecho.

Una traición susurrada al oído
¿De verdad creíste que me casaría con una muerta de hambre como tú? Solo te usé para limpiar la imagen pública de mi familia. Disfruta el espectáculo, porque esto se acaba aquí.
El impacto de sus palabras me dejó sin respiración. Mis manos, que sostenían un hermoso ramo de rosas blancas y velo de novia, comenzaron a temblar incontrolablemente. Sentí que el suelo se abría bajo mis pies mientras las lágrimas nublaban mi vista. Quise hablar, pero el nudo en mi garganta me lo impidió. Fue en ese instante de absoluta desesperación cuando las pesadas puertas de madera de la catedral se abrieron de golpe, interrumpiendo la ceremonia.
Un hombre de cabello canoso y porte firme avanzó por el pasillo. Era mi padre, Alejandro, vistiendo un traje elegante que jamás le había visto usar. Su mirada, usualmente cansada, brillaba con una determinación inquebrantable.
Siento llegar tarde, hija. Estaba en una reunión muy importante de la cual depende el futuro de estos estafadores.
”Estaba en una reunión muy importante de la cual depende el futuro de estos estafadores.