Proteger a una anciana en prisión cambió mi destino para siempre
Anteriormente: Ámbar nunca pensó que su peor batalla no sería contra las rejas, sino defendiendo a Edurne, una anciana indefensa. Ese acto de valentía desató una cadena de verdades ocultas tras los muros del penal.
El silencio que siguió al combate fue ensordecedor. Las alarmas de la prisión comenzaron a sonar, y los guardias irrumpieron en el patio con porras en mano. Ámbar fue arrastrada de inmediato a las celdas de aislamiento, donde pasó veinticuatro horas sumida en la oscuridad, preguntándose si su arrebato le costaría una prolongación de su condena. Sin embargo, el verdadero peligro apenas comenzaba.
Una conspiración entre rejas
Al ser liberada de aislamiento y regresar a la zona común, Ámbar buscó desesperadamente a Edurne, pero la anciana había sido trasladada de urgencia a la enfermería tras sufrir una misteriosa agresión nocturna en su celda. Desesperada, Ámbar fue interceptada en los pasillos por una de las aliadas de Tania, quien le entregó una nota manuscrita de forma clandestina.

Al abrir el papel arrugado, la sangre de Ámbar se congeló. La nota decía: «Tienen a tu hermano en el exterior. Si quieres que siga respirando, deja que Tania termine lo que empezó en el patio». Ámbar comprendió con horror que su encarcelamiento no era un hecho aislado; la red de extorsión que la había incriminado falsamente fuera de la prisión tenía tentáculos muy profundos dentro del penal, y Tania era solo el brazo ejecutor.
Decidida a no dejarse intimidar y a salvar tanto a su hermano como a Edurne, Ámbar ideó un plan arriesgado. Aprovechando el relevo de la guardia nocturna, se coló en la enfermería para hablar con Edurne. Allí, la anciana, debilitada pero lúcida, le reveló un secreto crucial: ella poseía las pruebas físicas de la corrupción de los directivos del penal, las mismas que podían limpiar el nombre de Ámbar y desmantelar la red criminal.
”Allí, la anciana, debilitada pero lúcida, le reveló un secreto crucial: ella poseía las pruebas físicas de la corrupción de los directivo…