Encontré un rastreador en mi sobrina y descubrí el terrible secreto de su madre
Anteriormente: Cuando Héctor descubrió un extraño dispositivo bajo la venda de su pequeña sobrina en la feria, no imaginó que la vida de la niña corría un peligro inminente por un oscuro secreto familiar.
La trampa en la feria
Del vehículo oscuro descendió Ramiro, un conocido prestamista de la zona metropolitana, famoso por sus métodos implacables. Detrás de él, dos de sus hombres se posicionaron con las manos ocultas bajo sus chaquetas de cuero. Héctor se puso de pie inmediatamente, interponiéndose entre su sobrina y los recién llegados, mientras sus compañeros de ruta apagaban los motores de sus motocicletas y se colocaban a su lado en actitud defensiva.
—Veo que encontraste el paquete, Héctor —dijo Ramiro con una sonrisa cínica—. Tu hermana Elena pensó que podría esconder a la niña para librarse de sus compromisos, pero ese pequeño localizador que tienes en la mano nos guio directamente hasta aquí.

Héctor sintió que la rabia le quemaba el pecho. Sabía que su hermana Elena había tomado malas decisiones en el pasado, pero negaba rotundamente que fuera capaz de usar a su propia hija como moneda de cambio o escudo contra sus acreedores. Al ver la confusión en el rostro de Héctor, Ramiro hizo una señal a uno de sus hombres, quien abrió la puerta trasera del vehículo.
En el interior del auto se encontraba Elena, con las manos atadas y el rostro cubierto de lágrimas. Al ver a su hermano y a su hija, comenzó a sacudir la cabeza con desesperación, intentando hablar a través de la mordaza que le impedía gritar. Fue en ese instante cuando Héctor comprendió la cruel verdad: Elena no había entregado a su hija por egoísmo. Había colocado el rastreador en el hombro de Lucía y la había obligado a huir para salvarla de un inminente secuestro, sacrificando su propia libertad en el proceso.
—Las cosas son muy sencillas —sentenció Ramiro, extrayendo un arma de fuego de su cinturón—. O nos entregas a la niña para garantizar el pago de la deuda, o tu hermana no saldrá viva de este estacionamiento. Tienes diez segundos para decidir.
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