Una reclusa indefensa es atacada en prisión, pero su salvadora esconde un secreto
Anteriormente: Cuando Claudia es atacada brutalmente en el patio de la prisión, Sara interviene para protegerla sin dudarlo. Sin embargo, un oscuro secreto del pasado une a estas tres mujeres en una red de mentiras.
El peso del pasado
La oportuna intervención de los guardias evitó que el enfrentamiento en el patio pasara a mayores aquel mediodía, pero la tregua era solo una ilusión. Esa misma noche, aprovechando los pocos minutos de libertad antes del cierre de celdas, Sara se acercó al camastro de Claudia. Al verla temblar, sintió una profunda compasión que pronto se transformaría en un torbellino de emociones contradictorias al descubrir su identidad.
—¿Por qué estás aquí? —preguntó Sara con suavidad—. Este no es lugar para alguien como tú.
Claudia, con los ojos enrojecidos por el llanto, le confesó que su padre la había abandonado a su suerte tras verse involucrada en un delito menor que ella no había cometido. Al pronunciar el nombre de su progenitor, el fiscal Andrés Mendoza, el corazón de Sara se detuvo. Era el mismo hombre que, tres años atrás, había fabricado pruebas falsas para condenar a Sara y proteger a los verdaderos culpables de una red de corrupción financiera. El destino jugaba un juego macabro: la hija de su peor enemigo estaba bajo su protección.

La sed de venganza comenzó a librar una batalla feroz en el interior de Sara. ¿Debía dejar que el karma hiciera su trabajo y permitir que Begoña destrozara a la joven? La respuesta de la realidad llegó antes de que pudiera decidir. Al día siguiente, aprovechando un punto ciego de las cámaras en las duchas traseras, Begoña y sus secuaces las acorralaron.
—Hoy no habrá héroes que te salven, Sara —siseó Begoña, mostrando un trozo de metal afilado que brillaba bajo la luz mortecina—. Vas a aprender a no meter las narices donde no te llaman.
Claudia se aferró al brazo de Sara, llorando desconsoladamente. Sara se encontraba en una encrucijada mortal: dar un paso atrás y dejar que la hija de su verdugo pagara los platos rotos, o arriesgar su propia vida para defender a una inocente.
”Sara se encontraba en una encrucijada mortal: dar un paso atrás y dejar que la hija de su verdugo pagara los platos rotos, o arriesgar su…