Venganza · Ficción breve

La reclusa que me salvó en el patio ocultaba un secreto del pasado

La reclusa que me salvó en el patio ocultaba un secreto del pasado — Parte 2
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Anteriormente: Sandra pensó que su vida en prisión sería un infierno sin fin, hasta que una inesperada aliada arriesgó su propia libertad para defenderla de las garras de su peor enemiga.

El secreto revelado en la enfermería

El caos del patio nos llevó directamente a las celdas de aislamiento, pero mi encuentro crucial con Marta ocurrió a la mañana siguiente en la enfermería. Con el pretexto de curar mis heridas, los guardias me dejaron un momento a solas con ella. Marta se acercó con sigilo, sus ojos oscuros fijos en los míos, revelando una urgencia que me estremeció.

—No estoy aquí por casualidad, Sandra —susurró Marta, asegurándose de que nadie escuchara—. Me dejé atrapar para protegerte de Beatriz y de quien la envió.

El corazón me dio un vuelco. Marta conocía mi nombre y el de mi exesposo, el hombre que me había incriminado falsamente para arrebatarme a mi hija y mi herencia. Pero la revelación más impactante estaba por llegar. Marta era la hermana de la primera esposa de mi ex, aquella mujer que supuestamente se había quitado la vida hacía cinco años.

La reclusa que me salvó en el patio ocultaba un secreto del pasado
—Ella no se suicidó, Sandra. Él la asesinó cuando descubrió sus negocios sucios, y planea hacer lo mismo contigo usando a Beatriz dentro de estos muros.

Marta me explicó que poseía una carta con pruebas definitivas que incriminaban a mi exesposo y que limpiarían mi nombre para siempre. Sin embargo, la carta estaba oculta en una caja de seguridad fuera de la prisión, y la clave para abrirla estaba oculta en un acertijo que solo yo, por mi conocimiento de la antigua casa familiar, podría descifrar.

Antes de que pudiera procesar la información, la puerta se abrió de golpe. La directora de la prisión entró escoltada por guardias armados y una sonriente Beatriz. Con voz gélida, la directora anunció el traslado inmediato de Marta a una prisión de máxima seguridad al otro lado del país. Si se la llevaban, mi última esperanza de libertad y mi propia vida se desvanecerían esa misma noche.

Si se la llevaban, mi última esperanza de libertad y mi propia vida se desvanecerían esa misma noche.