Secretos de familia · Ficción breve

Rompí el ataúd de mi hermana con un hacha y descubrí una terrible verdad

Rompí el ataúd de mi hermana con un hacha y descubrí una terrible verdad — Parte 2
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Anteriormente: Amaya escapó de prisión para detener el funeral de su hermana melliza. Con un hacha en la mano, destrozó el ataúd ante la mirada horrorizada de su familia, desatando una verdad escalofriante.

La verdad sepultada bajo la madera

El pánico cambió de bando en un instante. Los invitados comenzaron a retroceder, murmurando entre la confusión y el espanto, mientras Amaya usaba la cabeza del hacha para hacer palanca y arrancar por completo la tapa astillada. José intentó detenerla, pero la fuerza de la adrenalina de Amaya lo empujó hacia atrás, haciéndolo tropezar contra los arreglos florales. Con un último esfuerzo, Amaya retiró la pesada madera.

Dentro del ataúd, Clara abrió los ojos de par en par, inhalando una bocanada de aire ruidosa y desesperada, como si emergiera de lo profundo del océano. Su rostro, aunque pálido por el efecto de los fármacos, estaba inconfundiblemente lleno de vida. La multitud estalló en un clamor de asombro y terror. Varias personas comenzaron a llamar a los servicios de emergencia de inmediato, mientras Natalia, con el rostro completamente pálido, retrocedía lentamente hacia la salida de emergencia.

Rompí el ataúd de mi hermana con un hacha y descubrí una terrible verdad
—¡No dejen que se vayan! —grité Amaya, señalando a su madrastra y a José—. ¡Ellos le hicieron esto! ¡Ellos me encerraron para poder deshacerse de ella!

José, acorralado y viendo que su plan maestro se desmoronaba, intentó mantener el control de la situación. Trató de acercarse a Clara con falsa preocupación, pero la joven, temblando incontrolablemente, levantó un brazo débil y lo señaló con el dedo.

—Él... él me dio la bebida —susurró Clara con un hilo de voz, pero lo suficientemente claro para que los presentes lo escucharan—. Me obligaron a tomarlo... querían mi firma.

En ese momento, las sirenas de la policía nacional comenzaron a resonar en el exterior del tanatorio. Los agentes, que habían estado persiguiendo a Amaya tras su fuga del furgón de traslado, irrumpieron en la capilla con las armas en la mano. Sin embargo, la escena que encontraron no era la de una fugitiva peligrosa atacando a inocentes, sino la de una hermana heroica que acababa de salvar a su gemela de una tumba prematura.

Sin embargo, la escena que encontraron no era la de una fugitiva peligrosa atacando a inocentes, sino la de una hermana heroica que acaba…