La trampa tras las rejas que cambió el destino de Sara para siempre
Anteriormente: Sara pensó que sobrevivir en prisión sería su mayor reto, pero cuando su peor enemiga intentó destruirla bajo el sol del patio, descubrió una verdad aún más devastadora.
La victoria en el patio no trajo paz para Sara, sino una revelación que heló la sangre en sus venas. Mientras Begoña intentaba incorporarse del suelo, tosiendo por el polvo y el impacto, miró a Sara con una sonrisa cargada de veneno. No había derrota en sus ojos, sino una macabra satisfacción que desconcertó a la pelirroja.
Una traición sin límites
Sara se inclinó hacia ella, exigiendo respuestas en voz baja para evitar la atención de los vigilantes que ya se aproximaban a la zona del conflicto. Lo que escuchó a continuación la dejó paralizada.

—¿Crees que esto termina aquí, niñata?— susurró Begoña con dificultad—. Tu hermanita Sofía se ha asegurado de que no salgas viva de este penal. El dinero ya ha cambiado de manos.
La traición de su hermana gemela, Sofía, quien la había incriminado falsamente en un desfalco millonario para salvar su propio pellejo, alcanzaba ahora un nivel letal. Sofía no solo quería verla encerrada; quería silenciarla para siempre antes de que la apelación del juicio pudiera prosperar. La paranoia se apoderó de Sara mientras regresaba a su celda bajo la atenta mirada de varios funcionarios.
Esa misma noche, el peligro se materializó de la peor manera. Pasada la medianoche, cuando el penal dormía en un silencio sepulcral, el cerrojo de su celda giró sin hacer ruido. La silueta de dos guardias corruptos se recortó contra la tenue luz del pasillo. No traían buenas intenciones; en sus manos portaban defensas reglamentarias y sus rostros reflejaban la frialdad de quienes actúan por encargo. Sara se puso en pie rápidamente, arrinconándose contra el muro de hormigón, sabiendo que en esa celda sin cámaras tendría que luchar no solo por su orgullo, sino por su propia supervivencia.
”Sara se puso en pie rápidamente, arrinconándose contra el muro de hormigón, sabiendo que en esa celda sin cámaras tendría que luchar no s…