Sobrevivir tras las rejas me enseñó que la peor traición viene de tu propia familia
Anteriormente: Nina pensó que cumplir una condena ajena mantendría a salvo a su familia. Pero cuando una brutal agresión en el comedor revela una oscura verdad, decide que es hora de hablar.
La sombra de la traición
La victoria en el comedor duró poco. Apenas unos minutos después de que los guardias se llevaran a una dolorida Hilda a la enfermería, dos oficiales escoltaron a Nina hacia los despachos de la administración. Nina esperaba el aislamiento solitario, el castigo habitual por participar en una reyerta. Sin embargo, al cruzar la puerta de la oficina de la subdirectora, se encontró con una escena completamente distinta. Sentado frente al escritorio de madera maciza no estaba el personal de la prisión, sino un hombre trajeado con un maletín de cuero: don Alberto, el abogado de la familia.
—Siéntate, Nina —dijo la subdirectora con un tono inusualmente suave, casi compasivo—. Este caballero tiene información urgente que debes conocer.

Nina se sentó, sintiendo un frío repentino en el pecho. El abogado suspiró, sacando una serie de documentos oficiales antes de mirarla a los ojos con evidente incomodidad.
—Nina, lamento ser el portador de estas noticias, pero tu hermana Lucía ha desaparecido. Ha vendido la casa familiar, ha retirado todos los fondos de la cuenta de tu madre y se ha marchado del país con su nueva pareja —explicó el abogado, deslizando un papel firmado—. Pero eso no es lo peor.
El corazón de Nina dio un vuelco. Ella estaba cumpliendo una condena de cinco años por un fraude fiscal y robo de identidad que su hermana menor había cometido, todo para salvarla de la cárcel. Su madre, enferma y vulnerable, dependía de esa casa. Ahora, Lucía lo había robado todo.
—Hay algo más —continuó don Alberto, bajando la voz—. Hemos interceptado transferencias bancarias recientes. El dinero que Lucía robó no fue solo para su huida. Hubo un pago considerable realizado a una cuenta externa vinculada a un familiar de Hilda. Tu hermana pagó para que te agredieran gravemente aquí dentro. Quería asegurarse de que nunca salieras a reclamar lo que te pertenece.
La revelación golpeó a Nina con la fuerza de un huracán. La persona por la que había sacrificado su libertad, su juventud y su reputación la quería muerta.
”La persona por la que había sacrificado su libertad, su juventud y su reputación la quería muerta.