La verdad tras las rejas: El plan de mi propia hermana para destruirme
Anteriormente: Sara sobrevive en una dura prisión española tras ser traicionada por su hermana gemela. Pero cuando un atentado contra su vida falla, descubre una conspiración mucho más oscura.
El precio de la traición familiar
La victoria en el patio no me trajo paz, sino una advertencia de muerte. Esa misma noche, una reclusa de confianza se deslizó en mi celda con el rostro pálido de miedo. Me reveló que Begoña había sido contratada desde el exterior para acabar con mi vida. El nombre de quien pagaba la recompensa me atravesó el corazón como un puñal de hielo: Elena, mi propia hermana gemela.
La traición era absoluta. Elena no solo me había incriminado en el fraude para salvarse ella, sino que ahora planeaba casarse con Hugo, mi antiguo prometido. El motivo era una inmensa herencia familiar que requería la firma de ambas hermanas, a menos que una de las dos falleciera de forma accidental. Elena quería mi muerte para quedarse con todo.

Al día siguiente, recibí una visita inesperada en el locutorio. El inspector Mendoza, el mismo detective que me había arrestado, me miraba con ojos llenos de remordimiento a través del cristal reforzado.
Sara, he descubierto la verdad. Tu hermana falsificó las pruebas digitales. Pero el director de esta prisión está compinchado con ellos y nunca permitirá que tu apelación salga a la luz. Tu vida corre peligro real aquí dentro.
Mendoza me propuso un plan desesperado: simular un colapso médico para trasladarme a un hospital exterior, donde él podría facilitarme la huida. Sin embargo, para que el plan funcionara, necesitaba que Begoña, mi enemiga del patio, me ayudara a fingir el ataque en las duchas. Fui a buscarla a la enfermería y le ofrecí duplicar el dinero que mi hermana le había prometido a cambio de su silencio y cooperación.
Begoña escuchó en silencio, sopesando la oferta. Pero antes de que pudiera responder, una alarma ensordecedora comenzó a sonar. Un denso humo negro empezó a colarse por las rendijas. Mi hermana se había adelantado, provocando un incendio para quemarme viva en mi propia celda.
”Mi hermana se había adelantado, provocando un incendio para quemarme viva en mi propia celda.