Traición · Ficción breve

Mi novio me arrojó de un yate y su propia amante decidió hacer justicia

Mi novio me arrojó de un yate y su propia amante decidió hacer justicia — Parte 2
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Anteriormente: Durante un viaje de ensueño en las costas de Mallorca, Claudia descubrió la traición de su prometido de la peor manera. Lo que parecía un crimen perfecto terminó en una venganza inesperada en alta mar.

La alianza de las víctimas

El agua salada inundaba los pulmones de Claudia mientras luchaba por mantenerse a flote. A pocos metros, Marcos chapoteaba desesperadamente, incapaz de nadar debido al impacto de la caída. Con sus últimas fuerzas, Claudia logró rodear el casco del yate y alcanzar la plataforma de popa. Para su sorpresa, una mano temblorosa pero firme se extendió hacia ella. Era Sara, con los ojos empañados en lágrimas, quien la ayudó a subir de nuevo a bordo.

Tumbada en la cubierta, temblando de frío y de terror, Claudia miró a su salvadora con desconfianza. Sara cayó de rodillas a su lado, cubriéndola con una toalla.

Mi novio me arrojó de un yate y su propia amante decidió hacer justicia
«Lo lamento tanto, Claudia. Marcos me manipuló, me amenazó con destruir a mi familia si no le ayudaba a vaciar tus cuentas», confesó Sara entre sollozos. «Pero cuando vi de lo que era capaz... supe que yo sería la siguiente. Tenemos que huir antes de que regrese».

Decididas a salvarse, ambas mujeres ignoraron los gritos de auxilio de Marcos, que flotaba a la deriva en la inmensidad del mar. Arrancaron los potentes motores y pusieron rumbo directo al puerto de Palma. Su plan era sencillo pero arriesgado: recuperar los documentos originales de la herencia que Claudia guardaba en su villa de la playa y denunciar a Marcos ante las autoridades antes de que él lograra ser rescatado.

Sin embargo, al abrir la puerta de la residencia costera, la oscuridad de la casa fue interrumpida por un destello cegador. Al encenderse las luces, Claudia y Sara se quedaron petrificadas. Sentado en el salón principal, con una sonrisa triunfal y la ropa ligeramente húmeda, se encontraba don Julián, el influyente y corrupto abogado de Marcos, acompañado por tres guardaespaldas de aspecto amenazador. Sobre la mesa ratona reposaba un documento legal con la firma falsificada de Claudia, transfiriendo todos sus bienes.

«Habéis cometido un grave error, señoritas», sentenció el abogado con voz pausada. «Si intentáis denunciar a Marcos, este documento demostrará que le cedisteis todo voluntariamente, y nosotros nos encargaremos de que paséis el resto de sus vidas en prisión por intentar asesinarlo en alta mar».

«Si intentáis denunciar a Marcos, este documento demostrará que le cedisteis todo voluntariamente, y nosotros nos encargaremos de que pas…