El violento secreto corporativo que unió a dos empleadas contra su jefe
Anteriormente: Cuando Clara descubrió el fraude multimillonario de su jefe, nunca imaginó que él reaccionaría con violencia física. Por suerte, alguien en la oficina vigilaba sus pasos.
Arturo yacía en el suelo, gimiendo de dolor tras el demoledor golpe de Sara. Mientras tanto, la jefa de seguridad se arrodilló rápidamente al lado de Clara, ayudándola a incorporarse y usando un pañuelo para presionar la herida de su frente. La sangre no dejaba de brotar, pero los ojos de Clara se enfocaron en su salvadora con profunda gratitud.
Trampa en las alturas
«Tenemos que movernos ya. Arturo controla todo este edificio, y sus hombres de confianza no tardarán en llegar si da la alarma», susurró Sara con urgencia.
Como si sus palabras hubieran invocado el peligro, Arturo se levantó lentamente, apoyándose en la pared dañada. Su sastre gris estaba cubierto de polvo y sangre, y una sonrisa perversa se dibujó en su rostro. Sacó un radio de comunicación de su bolsillo interior y ordenó un cierre total de la planta treinta. Clara miró a Sara con desesperación; las salidas de emergencia estarían bloqueadas y los ascensores inutilizados.

Fue en ese momento de máxima tensión cuando Sara reveló un secreto que Clara jamás habría imaginado. No era una simple guardia de seguridad que casualmente pasaba por allí en el momento del ataque.
«No te preocupes, Clara. No estoy aquí por casualidad. Llevo dos años buscando pruebas contra Arturo. Él destruyó a mi familia, acusó a mi padre de sus propios fraudes y lo envió a prisión, donde murió solo. No voy a permitir que te haga lo mismo a ti», confesó Sara.
El sonido de los pasos apresurados de los guardias armados resonó en el vestíbulo cercano. La caza en las alturas de la ciudad había comenzado, y las dos mujeres debían confiar la una en la otra para sobrevivir.
”La caza en las alturas de la ciudad había comenzado, y las dos mujeres debían confiar la una en la otra para sobrevivir.