Traición · Historia

Traicionada por su novio y encerrada, ella enfrenta su peor pesadilla tras las rejas

Traicionada por su novio y encerrada, ella enfrenta su peor pesadilla tras las rejas — Parte 2
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Anteriormente: Sara fue traicionada por el hombre que amaba y terminó en una prisión de máxima seguridad. Allí tendrá que luchar por su vida y desenterrar una verdad que cambiará todo.

La sombra del traidor

El precio de defenderse en Cruz del Sur fue el aislamiento inmediato. Sara pasó las siguientes horas en una celda minúscula, donde la única luz provenía de una rendija en la pesada puerta de hierro. Sin embargo, el castigo físico no era nada comparado con el tormento psicológico que se desató cuando Dolores, ingresada en la celda contigua temporalmente antes de ir a la enfermería, decidió hablar a través de los conductos de ventilación.

—¿Crees que eres muy lista, niñata? —susurró la voz ronca de Dolores—. Esto no ha sido una pelea por territorio. Tu querido Javier me ha pagado una buena suma desde fuera para asegurarme de que nunca salgas de aquí con vida.

El nombre de su ex-prometido resonó como un cañonazo en la cabeza de Sara. Javier, el hombre que la había utilizado para blanquear millones de euros antes de abandonarla a su suerte ante la justicia, seguía controlando su destino desde la comodidad de su libertad robada.

Traicionada por su novio y encerrada, ella enfrenta su peor pesadilla tras las rejas
—Y me ha dicho que si yo no acabo el trabajo —continuó Dolores con una risa cruel—, su gente se encargará de hacerle una visita a tu hermana pequeña, Lucía. Ella no tiene la protección de estos muros, Sara.

El pánico se apoderó de Sara. Lucía era su único motivo para seguir luchando. La idea de que Javier pudiera hacerle daño la llenó de una rabia ciega. Necesitaba salir de allí, necesitaría advertir a las autoridades, pero en el módulo de aislamiento nadie la escucharía.

Al cuarto día, la pesada puerta de su celda se abrió con un chirrido metálico. No era el carcelero de turno, sino la inspectora jefe Carmen, una mujer de mirada severa conocida por su incorruptibilidad. Entró en la celda y arrojó una carpeta sobre la mesa de hormigón. Dentro había fotografías de Javier en un complejo de lujo en la costa, pero también imágenes de Lucía saliendo de la universidad, seguida de cerca por un coche oscuro.

—Sé que te tendió una trampa, Sara —dijo la inspectora en voz baja—. Pero necesito pruebas sólidas para detenerlo antes de que sea demasiado tarde para tu hermana. Si me das algo que pueda usar, te sacaré de aquí hoy mismo.

Si me das algo que pueda usar, te sacaré de aquí hoy mismo.